Argüello, tras el acuerdo para la reparación de las víctimas: “Queremos caminar rostro a rostro. No se trata de establecer baremos económicos, sino una propuesta de reparación íntegral"
El presidente de la Conferencia Episcopal muestra su satisfacción por la firma del protocolo con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo para avanzar en la restauración de las víctimas de abusos en el seno eclesial

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El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha reivindicado la labor que la Iglesia ha desarrollado en los últimos cincos años en la prevención y formación para evitar abusos en el seno eclesiástico, así como la acogida de quienes han sufrido estas prácticas.
Así lo ha manifestado en la firma del protocolo que ha tenido lugar este lunes, 30 de marzo, entre el presidente episcopado y de la Conferencia Española de Religiosos, Jesús Díaz Sariego, con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños y el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, en la sede de este último organismo. Un acuerdo que determina la actuación para reparar a aquellas víctimas de abusos cometidos en el seno eclesiástico y que no tengan recorrido judicial, bien por la prescripción del delito o por la muerte del victimario.
“Es una oportunidad de colaboración para que las propuesta de reparación integral sean las mejores posibles”
Para Argüello, con este acuerdo “se abre un nuevo paso” que, recalca, es complementaria y no sustitutiva de la comisión asesora del Plan PRIVA que la Iglesia puso en marcha, con un funcionamiento independiente, hace año y medio. “Es una oportunidad de colaboración respetando el ámbito y foro de cada uno para que las propuesta de reparación integral sean las mejores posibles”, ha subrayado el también arzobispo de Valladolid, expresando que en el documento se “evitan duplicidades”, por lo que el Defensor del Pueblo tendrá en cuenta el trabajo realizado por el PRIVA.
“Este paso ha sido necesario porque algunas de las victimas de abusos no han confiado en las diócesis o congregaciones religiosas para entrar en esta senda (del PRIVA). Nosotros decimos que es posible confiar”, ha agregado.
"No se trata de establecer ni cantidades, ni horquillas, sino una propuesta de reparación íntegral"
El presidente de la Conferencia Episcopal ha insistido también en que lo importante es poner el acento en la persona, con un proceso de acogida, escucha y propuesta de reparación integral. “Confiamos en que podamos caminar rostro a rostro, aunque parezca que el camino es lento, si verdaderamente queremos acoger a cada uno en su situación concreta y en el diálogo correspondiente con diócesis y congregaciones”.
Argüello ha querido hacer hincapié en la labor que hasta ahora ha desarrollado el Plan PRIVA, que ha recibido un total de 131 solicitudes para recibir una propuesta de reparación integral, donde las compensaciones económicas es solo una parte.
De hecho, el protocolo firmado entre la Iglesia, el Defensor del Pueblo y el Ministerio de Presidencia se excluyen los baremos económicos: “No se trata de eso, y estamos de acuerdo las tres entidades. No se trata de establecer ni cantidades, ni horquillas, sino una propuesta de reparación íntegral”, ha subrayado Argüello, que además considera que las heridas provocadas en algunas víctimas excede lo económico.
Argüello confía en que se reparen a las víctimas de abusos en otros ámbitos
Cuestionado por la exención fiscal en las compensaciones económicas, el presidente del episcopado espera que el nuevo ministro de Hacienda dé este paso, y confía en que el Estado acepte implantar un sistema de reparación integral para víctimas de abusos en otros ámbitos: “Recuerdo que en el acuerdo se habla del compromiso del Gobierno de desarrollar experiencias similares en otros campos. El Defensor del Pueblo al presentar la información en el Congreso de los Diputados recordó, incluso mencionó algún ámbito concreto donde podrían desarrollarse propuestas similares a la que llevamos trabajando hace años en la Iglesia”.
El presidente de CONFER, Jesús Díaz Sariego, confía en que la firma del protocolo implique el inicio de “un trabajo en común y conjunto”. “Estamos acostumbrados a trabajar con mucho diálogo, tesón y voluntad de llegar siempre a un acuerdo que requiere su proceso y tiempo”, ha agregado.





