La meditación del Lunes Santo: "Los impedimentos para vivir la Semana Santa pueden arrastrarnos por un ambiente secularizado de meras vacaciones"

El obispo de Albacete, Ángel Román, ha invitado a los fieles a vivir inicio de la Semana Santa como una oportunidad real de transformación interior

Obispo de Albacete

Redacción Religión

Publicado el

4 min lectura

El obispo de Albacete, Ángel Román Idígoras, ha invitado a los fieles a vivir el Lunes Santo como una oportunidad real de transformación interior durante la meditación en TRECE, en la que ha marcado el inicio de una Semana Santa “de intensidad espiritual” y de compromiso cristiano. En su reflexión, el prelado ha puesto el acento en la preparación del corazón y en la necesidad de no dejar pasar “de largo” el misterio central de la fe.

“Tenemos por delante una semana de mucha intensidad”, ha subrayado el Román Idígoras, remarcando que estos días no deben vivirse como una tradición más, sino como “la oportunidad que se nos ofrece de crecer como cristianos, rezando y dejándonos renovar por este misterio de la pasión de Jesús”. Desde el inicio, el obispo de Albacete propone una vivencia comunitaria de la fe, recordando que, aunque no se conozcan personalmente, los creyentes forman parte de una misma realidad espiritual: “Somos muchos corazones caminando juntos y sedientos de la plenitud de Dios”.

Preparar el corazón para el misterio

Uno de los ejes principales de la meditación ha sido la necesidad de preparación interior. Román Idígoras advierte de que no se puede entrar en la Semana Santa “de cualquier manera”, sino que es imprescindible disponer el espíritu para comprender su profundidad. “Si realmente queremos empaparnos de lo que supone el amor de Dios entregado en la cruz, no podemos llegar a esta semana grande de cualquier manera”, afirma.

El obispo de Albacete alerta además de los riesgos que pueden vaciar de contenido estos días, como la rutina, las prisas o una visión meramente cultural o vacacional. “Los impedimentos para vivir la Semana Santa en los tiempos que corren pueden ser la costumbre o dejarnos arrastrar por un ambiente secularizado de meras vacaciones”, señala.

En este sentido, recurre a la imagen evangélica del banquete para ilustrar la importancia de estar preparados: “Al no estar preparados podemos no asistir al banquete o, si vamos, no llevar puesto el traje de fiesta”. Una metáfora con la que insiste en que la vivencia externa debe ir acompañada de una disposición interior auténtica.

Una llamada a la conversión y a la reconciliación

La reflexión también ha tenido un fuerte componente de examen personal. El obispo de Albacete expresa su deseo de que la Cuaresma haya servido como camino de conversión: “Espero que este año hayamos tomado en serio a doña Cuaresma y nos haya ayudado a preparar el corazón”.

En esa preparación, destaca elementos clave como la reconciliación, el perdón y la escucha de la Palabra de Dios. “Que hayamos vivido de forma sacramental la reconciliación interior y con el mundo, que el perdón pedido haya sido sincero”, explica, subrayando que solo desde ahí se puede vivir plenamente la Semana Santa.

Además, anima a romper inercias y rigideces que impiden una vivencia profunda de la fe: “Que hayamos roto los esquemas y rigideces de siempre que nos impiden descubrir y acoger la profundidad del mensaje de Jesús”.

El sentido del sacrificio y la vida cotidiana

En la segunda parte de su meditación, Román Idígoras conecta las celebraciones de la Semana Santa con la vida diaria de los fieles. Utiliza la imagen de los costaleros para explicar el sentido del sacrificio cristiano: “Sentir el peso de los pasos será signo del peso del amor”.

Ese “peso” se traduce, según explica, en realidades concretas como el cuidado de los mayores, la atención a los enfermos o el acompañamiento de quienes sufren. “Levantaremos y haremos presente el peso de atender con fidelidad a nuestros mayores, a los inmigrantes o a los enfermos”, afirma.

También dedica un espacio significativo a la figura de la Virgen María, a la que describe como consuelo en el dolor y llamada a la unidad: “Madre que nos invita a confiar siempre en Dios y mantenernos en pie con la certeza de que la esperanza no defrauda”. En un contexto marcado por conflictos y divisiones, el titular de la diócesis albaceteña subraya que es “momento de oír esa llamada a la unidad y a la paz verdaderas”.

Finalmente, el obispo concluye con una invitación a vivir estos días con profundidad, pero también con alegría, incluso en los pequeños gestos cotidianos. Con un tono cercano, introduce una nota de humor al recordar las tradiciones gastronómicas: “Disfrutaremos también de la elaboración de esas torrijas que se quedan para siempre en nuestros abdominales”, bromea, para añadir inmediatamente el mensaje central: que la Semana Santa “se quede para siempre en las tabletas del alma”.

La meditación se cierra con una exhortación clara: dejar que este tiempo transforme la vida de los creyentes. “Dejemos que el mensaje de esta meditación disponga nuestra alma para vivir la Semana Santa”, concluye.

Tracking