La realidad de los menores que viven en centros de acogida en España: "Quieren ser oídos"
Más de 35.000 niños y adolescentes viven separados de sus padres, la mitad en centros donde la labor de los voluntarios es clave para su desarrollo y bienestar

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Madrid - Publicado el - Actualizado
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En España, más de 35.000 menores viven separados de sus padres al encontrarse en una situación de alto riesgo provocada por múltiples causas como el consumo de drogas o problemas económicos graves. La mitad de estos niños son derivados a familias de acogida, mientras que la otra mitad reside en centros de menores gestionados por las comunidades autónomas, donde organizaciones como Acción Familiar realizan un voluntariado de ocio y refuerzo académico.
La figura del voluntario
Humberto Puente, voluntario de Acción Familiar desde hace cuatro años, dedica su tiempo a dos líneas de acción. Por un lado, ofrece apoyo escolar por las tardes, ayudando a los chicos con sus deberes y exámenes. Por otro, organiza salidas de ocio durante los fines de semana junto a otros voluntarios, como excursiones a la sierra o al pantano.

A cada voluntario se le asigna un menor para todo el curso escolar, lo que permite crear un vínculo y una relación de confianza. Humberto, que suele trabajar con niños de entre 9 y 15 años, asegura que su llegada es motivo de gran felicidad para ellos. "Para ellos notamos una, mucha alegría", explica sobre el recibimiento que les dan.
La vida en el centro
Según la experiencia de Humberto, los menores tienen normalizada su situación y la viven "con mucha naturalidad". Sus preocupaciones suelen ser a corto plazo y sus anhelos se centran en el futuro más próximo. Lo que más necesitan, insiste el voluntario, es atención: "Quieren ser oídos, la verdad, son chicos que precisan que les les oigan".

Aunque la mayoría de ellos mantiene un contacto semanal con sus padres, los adolescentes más mayores sienten una mayor presión ante el futuro, ya que al cumplir la mayoría de edad deben dejar el centro. Esta situación les genera más preocupación sobre qué será de ellos, buscando opciones en pisos tutelados u otras organizaciones.
El objetivo: volver a casa
La presencia de voluntarios es fundamental, ya que les aportan "cosas nuevas, cosas del exterior" y rompen la rutina del centro. Sin embargo, Humberto Puente subraya que el verdadero éxito del sistema es otro. "El éxito es que estos niños puedan volver con sus familias, porque estas familias han solucionado lo que tuvieron y pueden volver con ellos y desarrollarse en su entorno familiar", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



