Benito, dueño del bar de ‘Torrente’: “Lo que más le gustó a Santiago Segura fueron la claridad y los azulejos; me siento como si hubieran encontrado una aguja en un pajar”
El Mesón Benito, un local de La Ventilla anclado en los 80, salta a la fama al ser el escenario principal de 'Torrente Presidente', la nueva película de Santiago Segura

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Madrid - Publicado el
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Un bar de barrio, de los de toda la vida, se ha convertido en un rincón de película. El Mesón Benito, situado en el barrio madrileño de La Ventilla, parece anclado en los años 80, pero su realidad ha cambiado desde que Santiago Segura lo eligió como una de las localizaciones principales de su última película, Torrente Presidente. Ahora, curiosos y fans de la saga acuden buscando algo más que un café.
Un fichaje inesperado
Cuando el equipo de localizaciones le propuso a Benito Serrano, el dueño, convertir su bar en un plató, la idea no le convenció. La situación cambió cuando el propio Santiago Segura se presentó en persona para persuadirle, tal como el propietario ha relatado en el programa 'La Tarde' de COPE. "Solamente con verle ya me convenció, porque me pareció un hombre serio, muy serio, y me llegó", ha confesado Benito a Pilar García Muñiz.
Es que esto va en serio, esto va en serio"
Dueño del bar
La aparición del cineasta fue una sorpresa mayúscula para el hostelero. "No me lo creía mucho, y cuando apareció, pues dije, madre mía, es que esto va en serio, esto va en serio", ha explicado sobre el momento en que comprendió la magnitud de la propuesta. Según Serrano, Segura le transmitió confianza: "Es un hombre que lleva mucha responsabilidad, por lo cual a mí me me cayó muy bien".

Un plató de cine por una semana
Finalmente, el Mesón Benito se transformó durante una semana en el bar de Antoñito, el establecimiento que regenta el personaje de Cañita Brava y lugar de cabecera de José Luis Torrente. El rodaje se llevó con tanto secretismo que los vecinos no sabían qué ocurría. "Lo primero que se pensaban es que me estaban robando", ha comentado Benito, que incluso recibió la llamada de una vecina preocupada que creía que estaban "haciendo algo" en su bar.
Según ha revelado el propietario, el director se fijó en el local por unos detalles muy concretos. "Lo que más le gustó fue la pared frontal, una especie de azulejos muy diminutivos", ha señalado. Además, ha añadido que la "claridad que tiene hacia la calle" también fue un factor decisivo. "Pienso que le gustaría eso, porque yo estoy como si hubiese encontrado una aguja en un pajar", ha sentenciado.

Un nuevo lugar de peregrinación
Hay veces que está el bar lleno y no conozco a nadie"
Dueño del bar
Desde el estreno de la película, la fama del bar se ha disparado. "Esto es impresionante. Hay veces que está el bar lleno y no conozco a nadie", ha admitido Benito. El local se ha convertido en un escenario donde los visitantes se hacen fotos, hasta el punto de que algunos creen que es un decorado. "Hace poco vino alguien que se creía que era una sala de rodaje, que no era ni un bar", ha contado entre risas.
El goteo de clientes es constante y llegan de todas partes, incluso desde Albacete. Ante el boom, Benito Serrano se plantea explotar el filón. Los colaboradores del programa le han sugerido crear tapas temáticas, como los "torreznos Torrente", a lo que el dueño ha respondido que está pensando en bautizar alguna de sus especialidades como la Gilda con el nombre de "Torrente o Antoñito".
Benito y su mujer, Josefa, ya han visto la película y les "encantó" ver su negocio en la gran pantalla. A pesar de que en la ficción el bar acaba destrozado, en la realidad el equipo de rodaje se lo devolvió "conforme estaba o mejor", además de compensarle económicamente por la semana que estuvo cerrado. Un negocio redondo para un bar que, sin buscarlo, se ha convertido en una estrella de cine.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




