Un párroco de Badajoz acoge a 11 migrantes de Mali: "Allí, si te pillan, te matan"
Un sacerdote ofrece un local de su parroquia para alojar a un grupo de malienses que dormían en la calle mientras tramitan su solicitud de asilo en España

Madrid - Publicado el
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A finales de noviembre, el padre Miguel Gamín, párroco de la iglesia de María Auxiliadora en Badajoz, recibió un mensaje que no pudo ignorar: once personas de Mali necesitaban ayuda porque estaban en la calle. Sin dudarlo, les abrió las puertas de su parroquia, una decisión que surgió tras una reunión de asociaciones sobre inmigración. "A mí se me encendió una bombilla y dije, oye, pues voy a ver que seguramente de aquí saldrá algo", ha explicado el propio sacerdote.
Una red de ayuda ciudadana
Ante lo que el padre Gamín ha descrito como la "inactividad de las autoridades municipales", la sociedad civil se ha organizado para dar respuesta. El párroco ha cedido un local de Cáritas para que el grupo pudiera alojarse. La ayuda ha sido coordinada: Cruz Roja ha proporcionado catres de campaña y mantas, mientras que el Club Don Bosco cercano ha ofrecido sus duchas.

La alimentación también se ha gestionado de forma comunitaria. Los migrantes comen a mediodía en el comedor social, y el propio párroco les compra el desayuno. En esta labor ha sido fundamental la colaboración de ASIPABEM, una asociación civil de Badajoz que "ha gestionado los trámites administrativos", según ha destacado el sacerdote.
La dramática ruta desde Mali
Los migrantes, en su mayoría jóvenes, han llegado a España por diferentes vías, algunos a través de Canarias y otros cruzando países como Níger y Libia. La ruta a través de Libia es, según sus testimonios, "la situación no puede ser más cruel y más dramática". Un joven le ha contado al sacerdote que ha sobrevivido tras ver morir a varios de sus compañeros de grupo.

El padre Gamín ha añadido contexto a la brutalidad de la travesía a partir del relato de uno de los chicos: "Allí, si te pillan, te matan, en Libia". El sacerdote ha recordado que, a pesar de Gadafi, Libia era uno de los países con mejor índice de desarrollo humano de África, pero las intervenciones internacionales lo han desestabilizado, convirtiéndolo en "un zoco de seres humanos".
El origen del éxodo
El párroco, que ha sido misionero en Mali durante 23 años, ha explicado que la situación actual es el resultado de una desestabilización externa. "Yo he vivido 23 años en ese país y era una balsa de aceite", ha afirmado. Gamín, que habla bambara, la lengua de los migrantes, ha señalado que "las intervenciones militares propiciadas por la primavera árabe" son las que "han abierto la caja de Pandora en esa región".
Gracias a que el sacerdote habla su idioma, los trámites para solicitar el estatuto de refugiado han sido más sencillos, aunque avanzan "a cuentagotas". Algunos ya lo han conseguido y han sido trasladados a otros lugares como Teruel, pero cuatro de ellos todavía permanecen en el local parroquial. El padre Gamín ha concluido con una reflexión frente a los discursos xenófobos: "Esta gente no vienen a crear problemas, vienen huyendo de problemas que nuestros gobiernos han creado allí".
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