Un párroco de Badajoz acoge a once jóvenes de Malí ante la inacción institucional: "Todos tenemos la misma dignidad"
Miguel, cura de María Auxiliadora, ofrece un local a un grupo de migrantes que vivían en la calle

Badajoz - Publicado el - Actualizado
2 min lectura4:41 min escucha
A principios de diciembre, once jóvenes de Malí que vivían en la calle encontraron refugio en un local de Cáritas en Badajoz. La iniciativa partió de Miguel Gamín, el párroco de la iglesia de María Auxiliadora, quien, tras conocer su situación en un grupo de WhatsApp, decidió actuar al sentirse interpelado por su propia experiencia en el país africano: 'a lo mejor podía ser útil'.
El espacio, cedido por Cáritas, les proporciona autonomía para su día a día. La Cruz Roja aportó 'camastros, sacos de dormir y mantas', y los jóvenes acuden al 'comedor social de la calle Martín Cansado' para las comidas principales. Miguel se encarga de que tengan desayuno y cena, además de haberles conseguido un lugar 'para que puedan ir todos los días a ducharse'.

Dos meses sin solución
Han pasado 'más de dos meses' y la situación no ha cambiado. El párroco lamenta la falta de una respuesta por parte de las administraciones: 'Ese es el nudo de la cuestión'. Asegura no entender la actitud del consistorio, del que afirma que 'dispone de estructuras', y defiende un principio irrenunciable para él: 'Todos, absolutamente todos tenemos la misma dignidad'.
Todos, absolutamente todos, tenemos la misma dignidad"
Paárroco María Auxiliadora
Su decisión de implicarse nace de una profunda convicción personal. 'Aquello me interpeló, fue una bofetada, y dije, no puedes hacer como si no supieras', confiesa. El sacerdote asegura que, aunque sabía que 'se metía en un lío', 'no podía pasar de largo' y no se arrepiente 'en absoluto' de haberlo hecho.
Una lección de humanidad
A pesar de las dificultades, Miguel relata con alegría los momentos compartidos, como la celebración de la Nochevieja, que describe como 'la mejor en muchos años'. 'Fue una velada extraordinaria, yo fui muy feliz viendo cómo bailaban', explica. También han visto juntos la Copa de África o han organizado un encuentro con alumnos de un colegio, una experiencia 'muy beneficiosa para ambos lados'.

Crítica al discurso del odio
El sacerdote se muestra muy duro con la gestión política de la inmigración. En su opinión, se está usando la 'táctica del chivo expiatorio' para 'desviar la atención' sobre las verdaderas causas del malestar social. 'Es escupir contra los que están abajo para no plantearse las verdaderas causas', sentencia.
Finalmente, Miguel apela a los valores cristianos para rebatir ciertos discursos. 'La civilización cristiana se defiende defendiendo y practicando los valores del evangelio', afirma.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



