Antonio Reyes es parapléjico desde hace treinta años: "Con el exoesqueleto pude mirar a los ojos de nuevo"
Esta estructura robótica se acopla al cuerpo de la persona y permite su movilidad gracias a la inteligencia artificial. Es capaz de saber cuando la persona quiere moverse.

Antonio Reyes es parapléjico desde hace treinta años: "Con el exoesqueleto pude mirar a los ojos de nuevo"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Tres personas que se quedaron parapléjicas tras sufrir un accidente de moto han vuelto a andar. Lo han hecho gracias a un implante electrónico: hasta 16 electrodos colocados directamente sobre su médula espinal. Este logro ha sido obra de un equipo de neurocirujanos de la Escuela Politécnica Central de Lausana, en Suiza.
No solo ha conseguido ponerse de pie o dar unos pasos también ha podido llevar a cabo deportes como la natación o montar en bici... Y la gran pregunta es si este sistema de electrodos puede ser la solución para las personas que sufren parálisis. La estructura diseñada en Suiza abre una puerta a la esperanza de todas las personas con este tipo de lesiones medulares. Es uno de los avances más importantes hasta la fecha y sobre todo es un avance que hemos podido ver cómo se ha materializado, paso a paso. Literalmente.
Sin embargo, hay otras iniciativas, estudios o diseños que están ya mejorando la movilidad de estas personas y prometen dotarles de un poco más independencia. En España, existe ya otro aparato que está cambiando la vida de muchas personas parapléjicas. Se trata del Exoesqueleto. Una estructura robótica formada por 8 motores y que se distribuye por caderas, rodillas y pies. Se acopla al cuerpo de la persona y permite su movilidad gracias a la inteligencia artificial. Es capaz de saber cuando la persona quiere realizar movimientos y responde a esa intención.
Pero ¿Cómo funciona realmente este exoesqueleto? ¿Mejora la vida de las personas? ¿Cuál es su precio? Se lo hemos preguntado a Antonio Reyes. Sufre una lesión medular desde hace 30 años. Tiene una paraplejia completa y conoce de primera mano el exoesqueleto. Se lo puso tan solo una vez, pero recuerda perfectamente las sensaciones que tuvo. Le impactó muchísimo poder volver a ponerse de pie tras treinta años sin hacerlo.



