Carlos Herrera expone la evolución de la borrasca Leonardo: "No se vislumbra el sol redondo y primaveral que añoramos"
El comunicador explica que "buena parte de España va a seguir sufriendo las consecuencias de este temporal"

El análisis de Carlos Herrera a las 7H del viernes 6 de febrero
Publicado el
2 min lectura9:50 min escucha
Señoras y señores, muy buenos días.
Bueno, no sé si a las seis y media ustedes han escuchado a Maldonado, que lo que nos ha venido a decir es que la cosa va a seguir parecida, con menos intensidad, y que no se vislumbra el sol redondo, primaveral, que añoramos. No se vislumbra. Llegará, pero de momento lo que llegan son nublados y todavía más agua.
Porque buena parte de España va a seguir sufriendo las consecuencias de este temporal, que ya ha cambiado. Saben ustedes, ya no es Leonardo, ahora es Marta. Y dentro de unos días entrará otra, que se llama Nil.
A modo de resumen, Andalucía va a tener una jornada algo más tranquila, pero con 7.000 personas desalojadas. Y las rachas de viento van a pegar fuerte el viernes, sobre todo en las costas de Galicia y Baleares. Salvo en Cataluña y el País Vasco, la inestabilidad va a seguir en la península, con especial atención, claro, al agua acumulada: Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía.

Zonas inundadas por las intensas lluvias en la localidad gaditana de Arcos de la Frontera
Y en Andalucía será un día mejor que ayer, pero tampoco eso quiere decir que vaya a ser un día tranquilo. Son muchos los puntos a los que podríamos prestar atención, porque son muchos los lugares de España donde las calles se han convertido en torrentes y donde los campos se han convertido en lagunas.
Pero, tal como sugeríamos ayer, no hay imagen más ilustrativa de este diluvio que Grazalema, que hoy despierta como un pueblo fantasma. O sea, un pueblo, el pueblo más acostumbrado al agua en España. Los españoles con más experiencia a la hora de aguantar chaparrones han tenido que poner pie en polvorosa.
O sea, el pueblo más lluvioso de España huyendo de la lluvia. El pueblo más lluvioso de España completamente anegado, sufriendo una especie de pleamar, como si se tratara de una marea, pero no por el mar, sino porque la propia tierra está sudando agua.
La sierra más acostumbrada a soportar embates y envites de las tormentas está rugiendo por dentro y mandando la señal de que las profundidades de Grazalema están borrachas de agua: 1.300 litros por metro cuadrado en los últimos diez días, que han obligado a desalojar a 1.600 personas de Grazalema.
Esos crujidos, esa crepitación de la tierra, no es una alucinación de Josemín ni de los demás. No, no. Eso se conoce como un hidroseísmo. Es decir, cuando la tierra ha absorbido tanta agua que ya no puede más, y esa agua busca salida por donde sea, incluso por los adoquines del pueblo o por los enchufes de las casas.
No te pierdas el resto del análisis de Carlos Herrera a las 7H.



