El cuerpo total de la Iglesia
Ya puedes escuchar la Firma de Restán de este jueves 29 de enero de 2026

Escucha la firma de José Luis Restán del jueves 29 de enero de 2026
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Recuerdo un tiempo, no muy lejano, en que era habitual en algunos sectores eclesiales autodenominados “progresistas” un discurso que distinguía, con una especie de dialéctica marxista, entre el pueblo de Dios y la jerarquía.
La verdadera Iglesia la conformaría ese pueblo (naturalmente, la parte del pueblo que según ellos se identificaba con sus postulados) mientras que la jerarquía sería, por definición, un poder abusivo que impedía vivir auténticamente el Evangelio, entendido lógicamente según su interpretación ideológica y, por tanto, selectiva. El fenómeno está ampliamente documentado.
Lo novedoso es que hoy es una cierta “derecha” católica la que practica el mismo juego: separar al pueblo cristiano (una vez más, la parte que se identifica con su ideología) de los obispos, calificados ahora de cobardes y traidores. Antes y ahora la misma trampa, separar al pueblo de los pastores, negar la fisonomía de la Iglesia tal como su Señor la quiso y la fundó. Nadie dice que los pastores sean perfectos, ni siempre ejemplares.
Tampoco que sus juicios sobre las contingencias de la historia sean siempre acertados. Todo eso se puede afrontar y valorar en el seno de la gran unidad católica, cuya dinámica es la caridad en la verdad.
Sin embargo, separar y oponer al cuerpo de la cabeza es negar la propia naturaleza de la Iglesia. Es la misma operación que han intentado todos los regímenes totalitarios, de izquierda y derecha, para combatirla.
La cosa, por lo que se ve, no es nueva. Y ya en la primera generación de cristianos había “listos” que pretendían leer la cartilla a unos apóstoles cuyas goteras eran, por otra parte, evidentes.
Tirando de ironía, Pablo les respondió que a los apóstoles Dios los coloca como espectáculo para recibir bofetadas en público, mientras que sus acusadores parecen muy sabios y sensatos.
Para cualquier cristiano sencillo, aunque le desagrade esto o aquello, la sensatez consiste en permanecer unido al cuerpo total de la Iglesia. Lo contrario es suicidarse.



