Siempre da vida
Escucha la Firma de José Luis Restán del lunes 23 de marzo

Escucha la Firma de José Luis Restán del lunes 23 de marzo
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El Papa León ha decidido convocar en octubre de 2026 a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, para abordar juntos los pasos necesarios para anunciar el Evangelio a las familias de hoy. Lo ha anunciado en un mensaje con motivo del décimo aniversario de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Amoris Laetitia”, fruto de tres años de intenso diálogo desplegado en dos sesiones del Sínodo de los Obispos. León XIV muestra una clara línea de continuidad y renovación que arranca del Concilio Vaticano II, que proclama a la familia como “el fundamento de la sociedad” y explica que, mediante el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos constituyen una especie de «Iglesia doméstica» cuya misión esencial es la educación y la transmisión de la fe. Siguiendo el impulso conciliar, las dos Exhortaciones apostólicas Familiaris consortio, de San Juan Pablo II, y Amoris laetitia, de Francisco, han desarrollado el cuidado pastoral de la Iglesia al servicio del precioso don de las familias.
En este largo periodo, los profundos cambios antropológicos y culturales, a veces traumáticos, han exigido a la Iglesia profundizar su mirada sobre el matrimonio y la familia para proclamar mejor su verdad, para acompañar a las propias familias en sus dificultades y para colocarlas en el centro de la tarea misionera, porque hay lugares y circunstancias en los que la Iglesia solo puede llegar a ser sal de la tierra a través de los fieles laicos y, en particular, de las familias.
La convocatoria del Papa León para el próximo mes de octubre se inscribe en esa tensión, y no tiene nada que ver con una supuesta emergencia, ni tampoco con la búsqueda de recetas que no existen. Se trata de mostrar que el amor en el matrimonio siempre da vida, no en una especie de mundo ideal, sino precisamente en su realidad terrena, con sus dolores y limitaciones, dentro de la gran compañía de la Iglesia. Y este es también un gran mensaje, encarnado en las familias cristianas, que el mundo necesita de manera acuciante en este momento de la historia.



