Un experto da la clave para evitar cortes de digestión al bañarnos en verano: "Las probabilidades son menores"
Jesús Sueiro, médico de Medicina Familiar, explica en 'La Tarde de COPE' la realidad existente sobre uno de los asuntos más álgidos del verano

El experto responde a todas las dudas surgidas en base al famoso corte de digestión
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La llegada del periodo estival, más si cabe con la notable subida de temperaturas y las diversas olas de calor de este mismo verano, invita de forma clara a darnos un baño en cualquier reciento o espacio de baño para así regular y bajar nuestra temperatura corporal. Pero si hay algo tan tradicional como meterse en una piscina o playa en verano, es hablar del corte de digestión ese preciso momento. Cuando éramos pequeños, siempre escuchamos que había que estarse quietos durante dos horas después de comer para poder volver al agua. Hay gente que se ha saltado esta recomendación y los resultados son tan variados como dispares.
Aquí
. Cabe resaltar que otros muchos sitios, hablan de
que la sangre, al estar centrada en el proceso digestivo, llega en menor cantidad los músculos de los brazos y las piernas haciendo que sea más difícil nadar y por eso nos dificulta ese proceso y podemos tener un un problema. Indiferentemente de la teoría y de la forma, la realidad dicta que la población en general no tiene muy claro los efectos reales que este efecto puede llegar a generar en nuestros cuerpos. Todos conocemos personas que afirman rotundamente que es perjudicial mientras vemos con otros tratan el tema con indiferencia.
Para hablar más en profundidad sobre el tema, Jesús Sueiro, médico de Medicina Familiar y portavoz de la Asociación Gallega de Medicina Familiar y Comunitaria, atiende a "La Tarde en COPE" para despejar todas las dudas que rodean a este suceso.
"Realmente el corte de digestión es un concepto erróneo. Hace referencia a lo que dices, si comemos bien y encima lo aderezamos con bebidas alcohólicas, completa un poco este proceso. Si en ese momento estamos sometidos a mucho calor y hacemos una inmersión repentina en agua fría, esa diferencia de temperatura entre nuestro cuerpo y el agua fresquísima, pues produce lo que se llama la hidrocusión o el shock térmico. Se llamaba corte de digestión porque en el fondo hacía referencia a un momento en el que estábamos haciendo la digestión, pero no siempre es así. La cuestión relevante en esto es la diferencia térmica. Puede ser también que después de hacer mucho ejercicio físico, estar muy acalorado o estar expuesto a mucho tiempo al sol y estar, lógicamente a una temperatura muy elevada a nuestro cuerpo, la diferencia térmica ocasione ese shock", explica Sueiro manifestando la idea de que realmente es un problema de diferencia térmica principalmente más que de otra cosa.
Entrando más en profundidad en el tema, cabe resaltar las consecuencias reales y exactas que produce ese choque fruto del contraste de temperaturas: "Los síntomas en realidad son como un síncope vasovagal en realidad. Esa diferencia térmica en un momento dado produce una hipotensión o bradicardia. Todo tiene su explicación. Se llama corte de digestión porque las arterias digestivas, las mesentéricas, que son las encargadas de absorber, los alimentos están dilatadas. Entonces digamos que el resto de las arterias están constreñidas, incluso las cerebrales y la tensión baja. En ese momento, si entramos en un agua muy fuerte, se produce algo parecido al al síncope vasovagal. Es decir, se baja la tensión arterial, si encima hemos tomado alcohol, pues todavía es más grave. Entonces es eso, se produce una bajada de la tensión arterial y una bajada de la frecuencia cardíaca, pudiendo llegar incluso en los casos ya extremos a una parada cardíaca",manifiesta el médico.
"Fundamentalmente es eso. Sensación de mareos, vómitos, palidez, malestar, general y claro, si en ese momento te coge en una zona, nadando medio del mar te puedes ahogar. Lógicamente eso, pues en una piscina es más difícil. Pero claro, la gravedad también depende de las circunstancias y en el entorno en el que nos encontramos", expresa el portavoz dando a entender que el riesgo está en que dicha parálisis se te de dentro de un espacio con agua y por ello te ahogues.
Las prevenciones al riesgo
Por todo ello, cabe resaltar que el problema parte de una pérdida de conocimiento o una hipotensión brusca que te puede dar en ese momento: "Lo que aconsejamos siempre es entrar en la playa despacito, caminando por la arena, no zambullirse en típico malecón que te tiras al agua y a lo mejor una profundidad de tres metros", manifiesta.
Llegados a este punto cabe resaltar que medidas preventivas realmente podemos y debemos tomar: "Lo primero
la temperatura del agua. Las probabilidades son menores en el Mediterráneo que en el Atlántico dada las temperaturas".
y mojándose la barriga, los brazos y la cabeza poco a poco. Después nos sumergimos poco a poco. Lo que es verdaderamente peligroso es zambullirse y pasar de estar a 38, 37 grados a 15 de repente. Eso es realmente lo que puede llegar a ser peligroso. Si lo hacemos poco a poco, paulatinamente, nos vamos refrescando, vamos aclimatando el cuerpo la posibilidad de sufrir un shock térmico es muy baja", agrega el médico de Medicina Familiar.



