

"Solo cabe confiar en que la información sea transparente: Sepamos por qué descarriló el Iryo, mejorar lo que haya que mejorar para que en el futuro no volvamos a contar una tragedia repetida"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza lo que ha ocurrido en Adamuz, una tragedia que, de momento, se ha llevado la vida de 39 personas que viajaban en ambos trenes
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20 segundos cuestan vidas, de momento 39. Y desgraciadamente todo apunta a que ese número va a aumentar en las próximas horas. 20 segundos. Ese es el tiempo que transcurre entre el descarrilamiento de los tres últimos vagones del tren, que había salido de Málaga a las 18:40 con destino a Madrid y el choque frontal con las primeras unidades del Alvia que había salido de Puerta de Atocha en Madrid con destino Huelva. A las 8 menos 20 de la tarde de ayer domingo se desencadenó la tragedia.
El Alvia no pudo evitar el choque contra los vagones 6, 7 y 8 del Iryo que habían invadido la vía contraria. "No dio tiempo a que funcionara el sistema de autofrenado del Alvia", ha explicado esta mañana el presidente de Renfe. Las primeras investigaciones indican que no fue un exceso de velocidad ni un fallo humano. El Iryo circulaba a 205 km/h y el Alvia a 210 km. El tramo de la vía en la que se produjo el choque, una recta, tenía un límite de velocidad de 250 km/h, es decir, los dos trenes iban por debajo de ese tope de velocidad.
La Comisión de Investigación de Accidente Ferroviario nos aclarará lo que ha ocurrido. Lo que ya tenemos, por desgracia, es el peor accidente de la alta velocidad ferroviaria en nuestro país desde su creación con la inauguración de la línea Madrid- Sevilla en el año 199. El tren que descarriló era un tren relativamente nuevo, construido hace 4 años. Según ha informado la compañía, había sido revisado, es que hace solo unos días, el pasado jueves, hace 4 días exactamente, llevaba 317 personas a bordo entre pasajeros y tripulación. En medio de la tragedia se ha hecho viral la actitud de un hombre. El interventor del tren Iryo, cuando todavía no se sabía la magnitud de la tragedia, este hombre mantuvo la cabeza fría, el aplomo y la serenidad para dar las instrucciones, calmar a la gente e indicar lo que había que hacer.
La parroquia de Adamuz ha permanecido toda la noche abierta para atender a los familiares. Allí, Rafael, el párroco, nos contaba algunas de las escenas que se han vivido esta noche.
La gente de Adamuz se ha volcado en ayudar a las víctimas. Los vecinos anoche llevaron mantas, comida, cortaron hierros, llevaron heridos en sus coches como Gonzalo, que ha vivido una noche que no va a olvidar jamás.
Han sido horas en las que se han sucedido los testimonios de los supervivientes, las personas que iban a bordo de los dos trenes y que han vuelto a vivir, como por ejemplo él, Óscar.
En Mediodía un maquinista que recorre esa zona, Pepe, explicaba que la zona ya había dado problemas a pesar de las recientes obras de mejora, que se había pedido a ADIF rebajar la velocidad en este tramo sin éxito, que el mantenimiento de las vías de alta velocidad es deficiente y decía que en el sector se temían lo peor.
Desde Adamuz, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha prometido que los resultados de la investigación se darán a conocer de forma transparente.
Los Reyes han seguido desde Atenas todo lo que ha ocurrido. Estaban allí para asistir al funeral de Irene de Grecia. Mañana acudirán a Córdoba para consolar a las víctimas del accidente. Don Felipe y doña Leticia tenían palabras esta mañana de consuelo para las víctimas.
39 muertos, 33 personas desaparecidas. Hay 48 personas ingresadas, 12 de ellas en la UCI. No es tiempo para la especulación y sí para la información seria y rigurosa. España está de luto. Solo cabe tomar la palabra a lo dicho hoy por el presidente del gobierno y confiar en que la información sea, como él ha dicho, transparente. Sepamos por qué descarriló el Iryo, mejorar lo que haya que mejorar para que en el futuro no volvamos a contar una tragedia repetida.



