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    La Tarde

    Pilar Cisneros y Fernando de Haro

De Haro sobre el caso Noa: "El suicidio asistido de un niño o de adolescente es un fracaso"

Fernando de Haro analiza la actualidad del día en su monólogo de 'La Tarde'

Fernando de Haro

Fernando de Haro

'La Tarde'

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:23

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Noa Pothoven, una adolescente holandesa de 17 años que sufría anorexia y depresión, murió el pasado domingo. Antes de cualquier polémica o cualquier análisis me parece que no podemos ponernos a hablar de Noa sin desear que descanse en paz, sin que aquellos que sepan y puedan recen por ella. Lo más importante del caso Noa no es ninguno de los aspectos del caso Noa, que todos son importantes, sino el destino de Noa, de una mujer que sufrió mucho y que, como todos, tenía, tiene un destino de felicidad, el destino para el que había nacido. Noa fue víctima de abusos sexuales a los 11 y 12 años, y de una violación a los 14 años. Contó sus experiencias en un libro y acabó pidiendo la eutanasia. En Holanda los niños pueden pedir la eutanasia a partir de los 12 si tienen enfermedades sin curación y padecimientos insufribles. Hasta los 16 años se exige el permiso de los padres. Sea cual sea la legislación, probablemente todos coincidimos en que el suicidio asistido de un niño o de adolescente es un fracaso.

No sabemos si el caso de Noa ha sido un caso de eutanasia, porque no conocemos las circunstancias de su muerte. Lo que nos dicen los psiquiatras es que el caso de Noa es un caso de desesperación, la muerte se busca como salida cuando la desesperación es máxima y cuando una persona no se siente apoyada. En el caso de Noa, los traumas sufridos le habían provocado una anorexia. Los psiquiatras explican que en España, en casos de anorexias agudas, se recurre a un internamiento. Después de haber sido alimentados estos pacientes suelen ver las cosas de otro modo.

Haber sido víctima de abusos sexuales repetidos es una tragedia, sin duda. Provoca heridas que son muy difíciles de cerrar. Y hay ocasiones en las que ese sufrimiento acompaña a las víctimas toda la vida. El caso de Noa, del que estamos hablando todos hoy, nos obliga a hablar de cosas de las que nos da vergüenza hablar en público. Podemos hablar durante horas de pactos políticos, de la última serie que estamos viendo, de lo que nos pasa en el trabajo, de si nos pagan bien o mal, pero nos cuesta trabajo hablar de las cosas quizás más importantes: del sufrimiento, y de si tiene sentido vivir cuando uno está sufriendo como Noa. Es lógico que nos dé cierta vergüenza hablar de estas cosas, pero en realidad son las que más nos importan. ¿Hay algo o alguien que nos permita no estar desesperados cuando se ha sufrido o se sufre tanto como Noa? Ya sé que de estas cosas no se habla en la radio. Pero hoy todos estamos hablando de ella, y la pregunta que plantea esta joven que nació para ser feliz hoy no me la puedo saltar.  

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