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Fernando de Haro: "La revisión del modo de afrontar la gota fría es necesaria"

El presentador de 'La Tarde de COPE' ha analizado en su monólogo la grave situación que está viviendo el sureste penínsular por la gota fría

Fernando de Haro

Fernando de Haro

'La Tarde'

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:54

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Todavía es pronto para hacer un balance de la gota fría que afecta al Sureste de la Península. Han muerto cuatro personas. Hay 3.500 personas evacuadas. Alicante, Almería, Murcia y Valencia tienen diversas carreteras cortadas. El caudal del río Segura es una de las mayores preocupaciones en la Región de Murcia

El pantano de Santomera ha comenzado a aliviar agua, por lo que el río Segura aumentará su caudal amenazando a Orihuela y otras localidades ya seriamenta afectadas por las inundaciones. En Murcia capital, la policía ha comenzado a cortar al tráfico tanto para vehículos como para personas en todos los puentes que cruzan el cauce del río Segura. El ministro de Interior, el ministro Marlaska, ha recomendado reducir la mobilidad en las zonas afectadas.

Se han producido numeros rescates en las últimas horas. Los bomberos han rescatado a una persona en el interior del túnel de la autopista AP-7 a su paso por Pilar de La Horadada, Alicante.

En los próximos días habrá que evaluar de un modo definitivo las consecuencias de esta gota fría que ha azotado el este peninsular. Por lo que estamos viendo hasta ahora se parece bastante al gran temporal que se produjo en 1987. Los desastres provocados en aquel año condujeron a realizar importantes cambios para prevenir los efectos de un desastre natural que, con menos intensidad, es relativamente frecuente. A raíz de lo que sucedió aquel año se procedió a encauzar el río Segura desde Murcia hasta Guardamar.

Se debatió en aquel momento si era conveniente sacar el río de dentro de Orihuela como se hizo con el Turia en Valencia tras las inundaciones de 1957. Se prefirió dejar el cauce dentro de la ciudad alicantina, una decisión que seguramente es conveniente revisar. Como ya ocurrió hace 32 años, una vez que todo se serene, habrá que replantearse muchas cosas para hacer frente a la gota fría. Y habrá, sobre todo, que vigilar que no se construye en los caminos habituales que toma el agua.

La revisión del modo de afrontar la gota fría es necesaria porque el cambio climático ha alterado este fenómeno meteorológico. En los últimos 20 años la temperatura del Mar Mediterráneo frente a las costas de Levante, Murcia y Almería se ha elevado entre un grado y un grado medio. Un ascenso considerable. También ha cambiado el otro factor determinante para provocar estas lluvias torrenciales: los vientos que proceden del Ártico. El deshielo del Polo Norte los ha modificado. El cambio climático, que nos exige a todos una mayor responsabilidad con el planeta, no solo afecta a la Amazonía o a los Lagos de África. Es también una amenaza para lo que tenemos más cerca. 

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