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Fernando de Haro nos acerca este Viernes Santo tres historias que protagonizan cristianos en Tierra Santa

El copresentador de 'La Tarde', Fernando de Haro, celebra así esta fecha tan señalada para los cristianos

Fernando de Haro

Fernando de Haro

'La Tarde'

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 17:13

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Es Viernes Santo. Como acabo de decir son las tres de la tarde. La hora en la que murió Jesús, a las afueras de Jerusalén. Tradicionalmente ha sido una ciudad musulmana, judía y cristiana. Pero cada vez es una ciudad menos cristiana. En el último viaje que hice a Tierra Santa conocí a Sami el Yosuf, es el administrador del patriarcado católico, y es uno de los pocos cristianos que todavía vive en Jerusalén, su familia es una de las pocas familias que lleva en Jerusalén desde hace siglos.

Afortunadamente mi familia es una de las 30 familias cristianas más antiguas de Jerusalén. Es un privilegio llamar a Jerusalén mi casa. Es el mejor sitio para un cristiano practicante.

Yosuf trabaja en un edificio que está dentro de la ciudad vieja de Jerusalén, al lado de la muralla norte, apenas a 150 metros del Santo sepulcro. Yusuf pasa a menudo por delante del Santo Sepulcro.

Los caminos por los que paso todos los días para ir a trabajar y para ira a casa son los caminos por los que andó el Señor.

¡Que envidia!. Yosuf, que es hombre prudente me explicaba que el actual Gobierno de Israel no quiere que haya cristianos en Jerusalén, sobre todo porque sigue las reclamaciones de los grupos judios más radicales.

Creo que no es un secreto que el Gobierno de Israel quiere una ciudad judia en Jerusalén y que le gustaría un país judio.

Hay una creciente presión de grupos extremistas que tienen como objetivo modificar el status quo de los inmuebles en Jerusalén. En la Ciudad Santa se siguen sucediendo los ataques contra los edificios de las iglesias. Hace unos meses los patriarcas de las diferentes Iglesias denunciaron que se intenta cambiar el status quo. Algunos grupos consideran intolerable que Jerusalén no sea única y exclusivamente judía y han recurrido a la violencia. Cada vez hay más colonos judíos que intentan adquirir, legal o ilegalmente, propiedades en la Ciudad Vieja para reducir la presencia cristiana o musulmana.

En algunos casos le hacen la vida imposible a sus vecinos para que se vean obligados a vender. Podríamos ver pronto una Jerusalén sin cristianos.

CLARÍS ANÁS, CRISTIANA PALESTINA Y MADRE DE CUATRO HIJOS QUE TIENE UNA TIENDA DE SOUVENIRS

Un año más, los cristianos que viven a 20 kilómetros, los cristianos que viven en Belén, no han podido participar en esas celebraciones. Aunque están a pocos kilómetros no pueden cruzar el muro, el Gobierno de Israel no les deja pasar por el check point. Una de esas cristianas es Claris Anás, una madre de cuatro hijos que tiene una tienda de Souvenirs. Conocí a Clarís en mi último viaje a Tierra Santa. Su casa está en Belén, al borde del camino que tradicionalmente unía a Jerusalén con Belén.

Nací a una manzana de la Basílica de la Natividad. Esta carretera ha sido desde hace siglos la ruta bíblica para entrar en Jerusalén.

La casa de Clarís Anás se ha quedado rodeada desde hace algunos años por el muro construido por Israel. Cuando abres cualquier ventana te encuentras con el muro.

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Nos han disparado muchas veces y las bombas nos han rodeado durante años. No hay libertad.

Muchos cristianos palestinos viven unas circunstancias tan difíciles como las de Clarís Anás. Y han decidido marcharse. La tierra de Jesús es una tierra con cada vez menos cristianos. Y a eso hay que añadir el Covid. Ha sido un año difícil para los cristianos que viven en los territorios palestinos.

La pandemia ha empeorado la difícil situación, de os que viven en Gaza y Cisjordania. La falta de peregrinos, ha reducido considerablemente su principal fuente de ingresos.

Las autoridades de Cisjordania son respetuosas con los bautizados, y de hecho han reservado algunos escaños para ellos en las próximas elecciones de mayo. Pero eso no frena la migración. Las dificultades de movimiento, el paro, y la falta de oportunidades empujan a los jóvenes cristianos palestinos a buscar un mejor futuro fuera de su tierra.

La repetición de elecciones en Israel ha radicalizado a los partidarios de la ocupación. Según algunas estimaciones, si la demografía de los cristianos hubiera evolucionado de forma natural desde los años 50 del pasado siglo, en este momento debería sumar un millón de almas. Pero no llegan a 200.000. A pesar de todo, Claris dice que se queda.

Dios nos eligió para estar aquí. Nosotros seguimos confiando en Dios y no renunciamos. No todos tienen el heroismo de Claris. En poco tiempo la tierra de Jesús se puede quedar sin cristianos.

SHAILA TARIZ, UNA CRISTIANA AL FRENTE DE UN PEQUEÑO HOSPITAL

Los cristianos no han podido ir hasta Jerusalén que está a menos de una hora de coche para poder participar en las celebraciones. Viven confinados de por vida. En Gaza hay cristianos desde los primeros siglos, pero ahora ya quedan menos de 1.000 en solo dos parroquias porque el bloqueo Israelí y el Gobierno de Hamás hace la vida tan difícil que los que pueden se marchan.

Uno de los cristianas que se han quedado es Shaila Tariz, es un mujer increíble, con una gran fuerza que está al frente del Ahari Arab Hospital, un pequeño hospital cristiano que da servicio a todo el mundo. Ya antes del Covid en el hospital se vivía una situación muy difícil y ahora tienen que combatir con el virus sin apenas medios. Hace un mes las vacunas, de procedencia rusa empezaron a llegar con cuentagotas. Shaila Tariz sigue al pie del cañón en esta situación.

Me considero sucesora de los primeros seguidores de Jesucristo. Todavía sigo siéndolo. Muy orgullosa de ser cristiana y de ser una persona que sirve en un hospital misionero a todo el mundo. Porque Jesús vino para todo el mundo

Shaila tiene numerosos contactos internacionales pero no quiere marcharse. Para ella es una cuestión de fe.

Estoy en esta tierra, ¿por qué debería irme? No tengo miedo de nada, porque soy una buena creyente. Mi vida y mi muerte no está en manos de nadie. Está en las manos de Dios.

A Shaila la conocí paseando por el hospital, en Gaza, hablando con todos los pacientes, con los médicos. Ahora está desviviéndose, e insiste en que se queda porque de lo único que dice tener miedo es de que cuando Jesús vuelva no queden cristianos en Tierra Santa para recibirlo.

Tengo miedo de cuando Jesús vuelva no haya nadie para recibirle.

Shaila es un buen ejemplo de lo importante que es la minoría cristiana en Tierra Santa.

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