De Haro a las 18h: "Estamos condenados a ser víctimas de los cordones sanitarios"
Fernando de Haro analiza el cordón sanitario de Ciudadanos al PSOE tras el 28-A

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La España de los noes. Parece que estamos condenados a ser víctimas de los cordones sanitarios, los vetos. Ya a comienzos del siglo XX le ocurrió al líder de los conservadores, Maura, que a pesar de contar con el apoyo de la cámara, fue repudiado por el bloque de izquierda por la actuación de su Gobierno en la Guerra de Melilla en la semana trágica de Barcelona, se acuñó el Maura no y al final, Alfosno XIII lo hizo caer. Hemos tenido el Maura no, el Pacto de Tinell con los vetos al PP, el no es no de Sánchez. Hay que recordar que tras las elecciones de 2016 no volvimos a unas terceras elecciones porque Sánchez fue sustituido durante unos meses por una gestora presidida por Javier Fernandez. Ahora el Maura no, el no es no, viene de Ciudadanos. Arrimadas, látigo de Sánchez por su diálogo con el independentismo, ha reiterado esta mañana lo que Ciudadanos prometió en campaña: pongo al cielo por testigo de con Sánchez no pactaré nunca, ha dicho la Scarlet O hara de Ciudadanos.
Ciudadanos ya ha puesto algunas veces por testigo al cielo de que no iba a hacer algo que luego acaba haciendo. Afortunadamente. Vox llaman a los de Ciudadanos, la veletita naranja, pero eso no tiene por qué considerarse un insulto. Todo lo contrario, a un partido bisagra lo que se le pide es que esté bien engrasado para moderar a la derecha y a la izquierda. Tras la repetición de las elecciones en junio de 2016 el que representó el papel de Scarlet Ohara fuera Albert Rivera, aseguró que no facilitaría con el sí un Gobierno de Rajoy.
Esto lo decía en julio de 2016 Rivera. Hizo falta tiempo, hizo falta que a Sánchez lo mandaran a casa y luego en octubre, cuando llegó el debate de investidura, Rivera transformó su no es no en sí es sí.
Rivera y su partido tiene la lógica ambición de ser el partido que lidera la oposición. Ha conseguido sumar un millón de votos más, ha conseguido un importante avance en la España vacía, ha conseguido 13 de los 66 escaños en disputa en un medio fundamentalmente rural. Lo que significa, que en gran medida, ha dejado de ser un partido de grandes ciudades y un partido catalán. Todo eso hace menos comprensible que no se convierta en un partido bisagra. Seguramente mucho de sus votantes lo han sido con el objetivo de que Sánchez no quedara en manos de Podemos y de los indepedentistas.



