De Haro a las 17h: "El Estado reconoce la eficacia de las organizaciones católicas"
La labor social de las organizaciones católicas, basadas en historias, en el monólogo de Fernando de Haro a las 17 horas

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"Ángel Benavente tiene ahora algo más de cincuenta años. En la década dura de la heroina de la droga, la década de los 80, cayó en las redes de la droga.
Ángel es un apasionado de la guitarra. Ha pasado los mejores momentos de su vida tocándola. Pero un día se dio cuenta de que la droga le había dejado incapaz de tocarla. Fue un momento doloroso, una de las ilusiones de su vida parecía desvanecerse. Ángel empezó en este tiempo a frecuentar un centro de Cáritas de rehabilitación de toxicómanos y con la ayuda de Chema, una persona que trabaja en Caritas, empezó a recuperar la relación con su guitarra que se había quedado arrumbada. Chema le explicó que no debía recorrer todo el camino en una sola jornada, que podía empezar simplemente acaraciando la guitarra y que luego el tiempo iria curando las heridas, el tiempo y la compañia.
La historia de Ángel Benavente y de su amigo Chema es una las muchas historias que genera la presencia social, educativa, caritativa de la Iglesia católica en España. Recoger todas esas historias sería muy dificil, harían falta muchas horas de radio. Pero desde años la Conferencia Episcopal está realizando un esfuerzo de transparencia de su labor. Por eso publica la Memoria Anual de Actividades que se está preparando ya para presentarse dentro de unos días aquí en esta sede donde estamos haciendo ese programa. Gracias a esa Memoria sabemos que hay 5 millones como Ángel que son atendidos en 9.000 centros sociales y asistenciales de la Iglesia. Son importantes los números pero lo importantes son las historias.
España, es afortunadamente, un país donde desde hace muchos años cada uno cree lo que su historia personal y su libertad deciden. Los católicos, lo tienen mucho dicho, están encantados con la situación de aconfesionalidad que hay en España. Nadie puede pasar por encima de la libertad de nadie. Cualquier experiencia religiosa verdadera requiere de la libertad. Y ejerciendo su libertad los católicos se adhieren a la Iglesia y por vocación, los católicos, atienden a los inmigrantes, a los pobres, educan, hacen caridad, también reflexionan, hacen cultura, hacen arte. Para los católicos este modo de estar en medio de la sociedad es un modo clao de explicar quienes son, en qué creen. Una democracia es más democracia cuando en una sociedad plural cada uno desde aquello en lo que cree hace una aportación que este traducida en terminos civiles y laicos. En la historia de Ängel la fe de los católicos se traduce en caridad, en solidaridad. Una democracia es menos democracia es menos rica cuando se privatiza aquello en lo que se cree.
Muchas de esas actividades de servicio, de enseñanza, las hacen de forma gratuita. Hay casos en los que los católicos prestan servicios públicos. Y perciben dinero por ello. No ha ni privilegio ni confesionalismo en ello. Es el Estado el que decide prestar estos servicios a través de las organizaciones católicas porque reconoce su eficacia".



