Los jóvenes migrantes que llegan a Canarias tienen que abandonar los centros de menores a los 18 y un pueblo de Galicia les ofrece una alternativa para combatir la despoblación
Un proyecto de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol en Alfoz (Lugo) busca acoger a migrantes para revitalizar una comarca amenazada por el invierno demográfico

Ángel Expósito cuenta la historia detrás de un proyecto de acogida a migrantes para combatir la despoblación
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El programa La Linterna de COPE con Ángel Expósito ha contado la historia detrás de un proyecto de acogida que une dos realidades distantes más de 1.800 kilómetros. Por un lado, la de concello gallegos que, como Alfoz en A Mariña Lucense, sufren un severo invierno demográfico. Con cerca de 1.500 habitantes y una media de edad que supera los 57 años, en este pueblo cada vez nacen menos niños y se cierran más casas, una situación que refleja la crisis de natalidad en España. Por otro, la de miles de jóvenes migrantes subsaharianos que, tras llegar en patera a Canarias, esperan una oportunidad en centros de acogida.
De la unión de ambas necesidades ha surgido la idea de devolver la vida a un edificio abandonado y, con él, a todo un pueblo. La antigua casa rectoral de Alagoa, en Alfoz, llevaba años cerrada y ahora está siendo rehabilitada para convertirse en un hogar. El proyecto, impulsado por la diócesis de Mondoñedo-Ferrol y coordinado por Cáritas Diocesana, busca ser una respuesta a la exclusión social que afrontan muchas personas.
Un hogar ante la vulnerabilidad
Cristina Pereiro Paz, coordinadora de acción social de Cáritas, explica que el proyecto "nace para dar respuesta a una realidad muy concreta, que es la situación de gran vulnerabilidad y desprotección en la que muchos jóvenes migrantes que llegan a Canarias se quedan cuando cumplen la mayoría de edad y tienen que abandonar los centros de menores". Ante la compleja realidad migratoria en Canarias, Cáritas de la península acoge la propuesta.

Uno de los menores migrantes rescatados por Salvamento Marítimo en Canarias
La iniciativa prevé que entre cuatro o cinco jóvenes se instalen en la casa rectoral durante los primeros meses de este año. Sin embargo, el objetivo va más allá de ofrecerles un techo. Se trata de un acompañamiento integral en su proceso de inserción social y laboral, un camino en el que la participación de la comunidad es fundamental.
La implicación local como clave del éxito
"Si la propia sociedad de acogida no se implica también en la acogida de estos jóvenes, al final la integración no funciona", subraya Pereiro Paz. Por ello, destaca que esta parte comunitaria es esencial, y añade que ya han mantenido "reuniones tanto con los ayuntamientos, con las administraciones locales, como con entidades sociales de la zona para comenzar a trabajar en red".
Si la propia sociedad de acogida no se implica también en la acogida de estos jóvenes, al final la integración no funciona"
Para asegurar un seguimiento cercano, la rectoral contará con un despacho propio para dos trabajadoras de Cáritas de A Mariña. Los jóvenes que vivan en el nuevo hogar recibirán clases de orientación laboral, apoyo personal y formación práctica en centros de trabajo de la comarca.

Un grupo de jóvenes migrantes camina este martes por los alrededores del Centro de Atención Temporal para Extranjeros de Las Raíces, situado en el municipio tinerfeño de La Laguna
Formación y empleo para el futuro
Uno de los pilares del proyecto es la formación para el empleo en los sectores con más demanda en la zona. Cristina Pereiro Paz señala que se trabajará en "el sector primario, la agricultura, la hostelería y también en el ámbito de la construcción". La idea es recuperar "antiguos oficios que ahora mismo se encuentran con mucha demanda de mano de obra, como pueden ser, pues, fontaneros, albañiles".
Antiguos oficios que ahora mismo se encuentran con mucha demanda de mano de obra"
Entre las oportunidades formativas se encuentra una explotación de vacuno de leche cercana que ha abierto una quesería artesana, así como cursos de peón forestal, un sector con fuerte implantación local. El objetivo es doble: que quienes lleguen encuentren un trabajo estable y que el territorio que los acoge se reactive económicamente.
La iniciativa de Alfoz no es un caso aislado en la comarca. En Foz, algunos locales parroquiales acogen programas de refuerzo educativo para niños en situación vulnerable, y en Viveiro, pisos cedidos por la Iglesia dan alojamiento a familias en situación muy precaria y desarrollan proyectos de integración para adolescentes.
Este proyecto no solo ayuda a paliar el reto de la despoblación en la Galicia rural, sino que también ofrece a los jóvenes que llegan solos la oportunidad de construir un futuro y sentirse parte de una comunidad, evitando que los vecinos abandonen su tierra y dando la bienvenida a quienes buscan un lugar donde empezar de cero.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



