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Mezclar niños de distintas edades en las aulas: solución a la falta de alumnos

Tiempo de lectura: 2Actualizado 17:06

La falta de niños hace que el próximo curso treinta y cinco colegios de Sevilla tendrán aulas con alumnos de distintas edades, de hasta cuatro cursos diferentes. El fenómeno se extiende a Écija, Lora del Río o Morón de la Frontera. La caída de la natalidad ha provocado que el 17 % de la oferta para el curso que viene haya quedado vacante. Más de 3.600 plazas se han quedado libres porque va a haber 6.600 niños menos en Primaria.

Esto ha comenzado a ocurrir este curso en el Colegio San José Calasanz situado en el barrio de Triana, en Sevilla. Su director Juan Carlos Jiménez admitía en 'La Tarde' que mezclar a niños de diferentes edades en una misma aula se debe a la situación que es "una situación desesperada. Teníamos clases con 25 o 23 alumnos, pero ahora hay una oferta que supera a la demanda y llevamos un curso en el que los infantiles, que no llegaban a 15 alumnos, los tuvimos que poner juntos"

El juntar alumnos de diferentes edades tiene "ahora mismo en el que además en cada curso se está dando apoyo a la integridad, a la diversidad, una complicación mayor", afirma el director del San José de Calasanz porque "si en cursos que tienen la misma edad ya es difícil compaginar esa diversidad, en cursos con diferentes años, es más difícil llevar a cabo todas estas integraciones".

Si esto es un inconveniente, entre las ventajas, Juan Carlos Jiménez destaca que "los más pequeños ven en los mayores un espejo en el que mirarse", pero y aunque "la necesidad obliga", este docente mantendría a cada niño con su edad, "si se pudieran mantener las unidades dentro de la misma edad, sería lo mejor y no combinar diferentes edades, porque hay desventajas, obliga mucho más a los tutores".

La que está costumbrada a dar clases, en el misma aula, a alumnos de diferentes edades es Verónica Cubero, directora del Centro Rural Agrupado Retama de Segovia. Este C.R. A. es colegio de educación infantil y primaria

"Lo raro es tener un grupo de un solo nivel, lo normal es tener cuatro y hasta cinco grados distintos en nuestras aulas" explica Verónica Cubero que ha tenido mezclados a niños de Primero y Segundo de Primaria o de Primero, Segundo y Tercero juntos o incluso, algunos años de Primero a Sexto, y hay que acostumbrarse porque "no podemos meter más profesorado para atender a los niños".

Cuando un profesor llega de nuevas a un centro como el Centro Rural Agrupado Retama de Segovia siente vértigo, "al principio da un poco de miedo y lo fundamental es ponerse a programar y pensar que hay que hacer cada día con cada uno de ellos y programar qué puedes hacer en común. Buscar sobre todo proyectos comunes con los que trabajar con el grupo entero, cada uno a su nivel, pero con todos".

Al final dice la docente te acostumbras, a los que más cuesta es al profesor porque "los chicos son muy autónomos y están acostumbrados a trabajar así, los que no estamos acostumbrados somos nosotros".

"Los alumnos están acostumbrados a esperar a que le toque a su nivel, ganan en autonomía y en otros valores que pasan desapercibidos en otras aulas: la paciencia, el poder explicárselo a los pequeños, y los pequeños aprenden de lo que les toca a los mayores y aprenden antes" son solo algunas de las ventajas de este sistema, de este modo de enseñanza que cita Verónica Cubero que añade que "al ser pocos alumnos, tienes menos diferencias personales. Más alumnos, más diferencias".




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