La foto: "La mujer de la foto compró con mucha ilusión el edredón"
Escucha la foto del día de Fernando de Haro

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Estas son las fechas en las que por todos sitios aparecen selecciones de las mejores foto del año. La que me ha llamado la atención hoy ha sido una de esas fotos del año. La tomaron en un día de verano. En un día muy caluroso. Una mujer negra de mediana edad está sentada en una cama de matrimonio chiquitita. Una cama muy bien hecha. La mujer cierra los ojos y se lleva un pañuelo a la frente. La cama tiene un cabecero de madera y de mármol blanco y parece salir de la pared. Sobre la repisa de piedra del cabecero, a una distancia calculada con precisión, un par de relojes de péndulo, dos jarrones con flores de cerámica y dos copas muy elegantes, de esas que no se usan nunca. No se acaba ahí la decoración. El hueco del que sale el somier está rodeado de una ristra con pequeñas bombillas, como las que ponemos para dar color a los árboles de Navidad. Mientras la mujer busca consuelo al calor en el pañuelo empapado, detrás de ella un gran almohadón grita con grandes letras: ¡good morning! ¡Buenos días¡ La mujer de la foto compró con mucha ilusión el edredón. Llevaba meses, quizás años, en los que al levantar la persiana le invadía un disgusto impreciso, a veces se convertía en un malhumor tormentoso, en otras ocasiones era un malestar leve pero constante que lo invadía todo, un malestar sordo, permanente. Estaba bien jorobada y lo estaba a veces sin darse mucha cuenta. Abría la persiana, se duchaba, sus pensamientos se llenaban de las cosas que tenía que hacer, estaba muy ocupada en el trabajo, muy ocupada en mantener un buen ritmo de visionado de series. Y todo lo hacía con una especie de ruido de fondo, ya lo hemos dicho, un ruido que no le atronaba la cabeza pero le hacia estar descontenta, incómoda, inquieta. Por eso se compró el almohadón, para que alguien le diera los buenos días.



