"Llega una campaña electoral y Pedro Sánchez anuncia un plan de vivienda, no falla"

Carlos Herrera recuerda que Pedro Sánchez ya anunció en 2025 exactamente igual al que presentó este lunes

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días, 8 de la mañana. ¿Cómo están? Es un día feote, feote. Martes y 13, además. Y los cielos… bueno, un día muy parecido al de ayer. Digamos que hay algunos rincones de España donde aparece el sol, pero no son muchos, ¿eh? No son muchos. 

Desde luego, donde no aparece el sol es en el vestuario del Real Madrid —las cosas del Real Madrid, las del Barça también, ¿no?—. En alguna medida parece que sean una cuestión de Estado a veces, y seguro que hoy se habla muy mucho, en muchos lugares y en conversaciones diversas, de que se ha destituido a Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid. Un gran entrenador. Venía de Alemania, de conseguir una auténtica gesta con el Leverkusen. La liga alemana es muy exigente y ahí se ha forjado como un buen entrenador. Pero bueno, aquí, con las estrellas del Madrid, con los problemas físicos de la plantilla, no le ha salido el fútbol que él decía y que él quería. Y finalmente, bueno, la segadora de la hierba que pasa por la cabeza de los entrenadores tantas veces —a veces injustamente incluso—, pero alguien tiene que morir. Se ha llevado por delante a Alonso y va a ser sustituido por Arbeloa.

Bueno, yo le decía que Jorge Bustos ha pensado en la expresión: Xabi Alonso ha sido extraído del Madrid. Es como si hubiera intervenido Trump, se lo hubiera llevado… y Trump sigue siendo motivo de cita en todas las informaciones que se van organizando día a día, porque tiene que estar, efectivamente; es la pieza que hace que todo cuadre. Ahora mismo dice que va a subir un 25% de aranceles a los que comercien con Irán. Dentro de poco va a hablar con María Corina Machado, con lo de Venezuela. De Groenlandia nos lo cuenta todo Ángel Expósito y todo el equipo de La Linterna, que están allí, en ese lugar tan agradable para pasar unas vacaciones deliciosas en el Ártico.

Pero déjeme que me detenga en lo que me ha detenido también a las 7, lo que le ha contado Jorge a las 6: ese indicativo, ese indicador que no falla nunca de que estamos cerca de una campaña electoral, que es cuando los responsables políticos se ponen a hablar de la vivienda. Yo sé que a muchos de ustedes les gustaría destituir de manera fulminante a Pedro Sánchez y tal y cual, pero los que lo quieran van a tener que esperar a unas elecciones generales. Pero ya les digo: no están tan lejos cuando alguien como Sánchez se pone un casco, un chaleco reflectante, se va a un barrio de Madrid a anunciar por enésima vez la archiconocida Operación Campamento y a anunciar otro plan de vivienda que luego no cumple, que no desarrolla, o bien porque es un perfecto inútil, o bien porque está rodeado de gente que no le deja hacer las cosas tan buenas que él tiene en la cabeza. Llega una campaña electoral: Pedro Sánchez anuncia un plan de vivienda; no falla.

O sea, después de siete años de gobierno, la catástrofe del mercado de la vivienda, la falta de pisos para alquilar o para vender… todo eso es un mérito exclusivo e intransferible de este Gobierno. Y nos viene cada año, como acaban de comprobar, la misma película: es exactamente lo mismo. Lo que ayer anunció Sánchez, como todo lo que anuncia, no pasa de propaganda, porque además no tiene votos en el Parlamento para sacar adelante las propuestas, las ideas. Y esta no es de las más malas, pero no tiene votos ni para aprobar presupuestos, ni para enviar tropas al extranjero, tampoco para aprobar exenciones fiscales a los propietarios de vivienda. O sea, todo propaganda. El mismo pescado, el mismo pescado de ayer, otra vez vuelto a poner en el expositor.

Esto de los beneficios fiscales para aquellos arrendadores que no suban el precio de los pisos en alquiler es muy viejo. Lleva un año acumulando polvo en los cajones parlamentarios de Francina Armengol. Ahora la sacamos, desempolvamos la idea, la volvemos a presentar aprovechando que la sociedad española tiene memoria de pez. La verdad es que, miren, de enero a enero, además, el propio socio de Gobierno, Sumar, ha dicho que no lo apoya.

O sea, yo no hablo de socios parlamentarios. El propio que forma Gobierno, el que en el Consejo de Ministros se pone a una, se opone a una iniciativa de ese mismo Gobierno. ¿Por qué? Porque a los comunistas de Sumar cualquier cosa que suene a rebaja de impuestos, racionalidad económica, respeto a la propiedad… todo eso les saca de quicio. No le vamos a dar dinero a los rentistas. Sueñan los sueños húmedos de esta gente —de su madre y compañía—: quedarse con lo suyo, con lo de usted; expropiárselo, quedárselo, y ellos ya lo ponen en funcionamiento y ya le dejarán vivir o no le dejarán vivir. Los socios de este Gobierno están reñidos con la racionalidad económica. Bueno, el resto del Gobierno está reñido con la eficacia. Pues una pandilla de inútiles. Realmente es difícil concentrar en una misma habitación tanto inútil, pero Sánchez lo consigue. Es una habilidad extraordinaria.

Ahora bien, es bueno entender las razones por las que Sánchez se abre a algo tan extraño en él como bajar impuestos. Parte de la catástrofe inmobiliaria que estamos viviendo en España se debe a la intervención del mercado que se hizo a raíz de la COVID. Entonces, cuando todo el mundo se quedó sin trabajo a causa de la pandemia, el Gobierno aprobó un decreto que protegía a los inquilinos: no les podían echar de la vivienda y la subida del alquiler venía topada por el Gobierno. Eso protegió a quien tenía un contrato en vigor, pero bloqueó la oferta, y los damnificados fueron quienes buscaban una vivienda en alquiler. Ahora, todos esos contratos que se fueron revisando a precios fuera de mercado se tienen que actualizar. ¿Cuántos son? 600.000, más o menos. Afectan a un millón y medio de personas. Se tienen que renovar ahora y los caseros van a repercutir en su precio todo lo que no han podido subir estos años. Y por eso Sánchez les propone bonificar fiscalmente que renuncien a esas subidas. Bueno, no deja de ser una solución. El problema es que ni siquiera la puede cumplir.

¿Qué hacía, además, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, tan pimpante junto al presidente, con casco y chaleco? Estaba la ministra de Vivienda —que, bueno, en fin, es su competencia—; Óscar López, el candidato a la Comunidad de Madrid; estaba el siniestro delegado del Gobierno… pero no estaba la portavoz en el Ayuntamiento, Reyes Maroto. Y sí estaba el ministro Bolaños. A ver si Félix Bolaños va a ser el tapado de Sánchez para disputar la alcaldía de Madrid.

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