La foto: “Herminia luce ya dos quiquis coquetos. Más que las medicinas, Herminia necesita verse guapa”
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Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado hoy la atención es una foto de agencia, de France Press. Esta tomada en un asilo, un asilo modesto. Con las paredes alicatadas hasta a la altura de los ojos. Con los viejos que pueden andar, pasillo arriba y pasillo abajo, requiriendo con pasos lentos una emboscada de alegría. Con los viejos que ya solo ruedan en sillas buscando un atraco de gozo, una aleluya tierna y cálida como un un sol de invierno colándose por la ventana. Con los viejos que no pueden levantarse de la cama esperando un romance de alondra aunque no sea mayo, aunque no haga calor. En ese asilo modesto Herminia, que ha vivido ya 110 inviernos, , y que tiene un babero blanco al cuello, inclina la cabeza. La piel de Herminia no tiene los surcos del tiempo, quizás las estrías van por dentro, porque no hay nadie a quien un siglo o un año no le deje una muesca. Herminia, sin zarzillos y con nariz de faraona, conserva una decente mata de pelo gris. Herminia inclina ligeramente la cabeza porque detrás de ella una enfermera, vestida de fresa y cielo, le alisa con primor sus bucles de ceniza. Las manos de la joven se mueven como si trenzara con un peinador de seda. Herminia luce ya dos quiquis coquetos. Más que las medicinas, más que la sopa, más que un buen médico, Herminia necesita verse guapa. Herminia necesita estar arreglada. Y la enfermera de fresa le carda el alma con un gesto luminoso que consolorá a muchos que no saben su nombre, que no saben qué pasa en asilo modesto con las paredes alicatadas.



