La Foto: "Ya han pasado horas desde que se produjera la tragedia"
Escucha la Foto del Día de Fernando de Haro.

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto en varios periódicos. En el centro de la imagen una señora muy conocida, una señora que manda mucho, que puede cambiar muchas cosas. Un grupo de personas la escuchan con muy atención. Un hombre con un camisa de manga corta y el pelo cano atiende absolutamente absorto a sus explicaciones. La mira de reojo y parece estar intentando entender bien su mensaje. Lo mismo le sucede a una mujer vestida de negro y a una chica más joven. En el modo que tienen los miembros del grupo de apoyarse, de cruzar las manos, de estar callados se nota la desolación. Es una desolación serena, contenida. Ya han pasado horas desde que se produjera la tragedia y empiezan a darse cuenta de que la fatalidad que han sufrido es real. No un mal sueño, no una mala pesadilla. Saben todos lo que saben los que han sido víctimas de una desgracia, ya no hay remedio. Ya no hay modo de volver a ese momento del tiempo, a ese momento de hace solo unos días, en el que todo era normal. La normalidad ha desaparecido y tardará mucho en volver o seguramente no vuelva nunca. El grupo que escucha a la señora que manda está sobre un puente. Y allí abajo se ven los escombros, las casas arrasadas, la destrucción. El grupo escucha a la señora que manda. Saben que manda mucho pero que no puede cambiar lo sucedido, no tiene dominio sobre el tiempo, no puede borrar la fatalidad. La escuchan con atención no por el dinero, no por la promesa de ayudas. Para hacer llegar toneladas de euros no hay que mandar mucho. Escuchan porque esperan palabras que les hagan entender lo sucedido de otra manera, escuchan porque quieren consuelo, porque quieren mirar la desgracia como algo que no sea definitivo, absoluto. Escuchan porque esperan encontrar en sus palabras un modo convincente y verdadero de mirar la desgracia y la fatalidad que les permita salir de la tumba en la que están enterrados. Es un poder que suelen tener los que no tienen poder.



