
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la ha encontrado hoy en internet. Es de un fotógrafo estadounidense que se llama Alec Soth. Cuenta Alec que cuando era pequeño le gustaba hacer cabañas cerca de su casa y que en colegio le dominaba la pasión por crear con las cosas que se iba encontrando por la calle. La foto está disparada al borde una huerta descuidada. Están las hierbas altas y el tallo de la que parece un planta de calabaza busca el cielo. Junto a una viga de madera puesta en pie hay unos zapatos de señora, zapatos elegantes como para una boda. Y sobre la viga de madera una lata estrecha y sobre la lata estrecha una piedra en horizontal. La torre parece no tener sentido, pero el espectador lo descubre enseguida porque está coronada por una gran maceta con flores que parecen los pelos elegantes de una dama. El acertijo visual se simplifica: de la piedra y del tronco cuelga un bolso. Y la lata pequeña es el talle de la insigne y la viga sus elegantes piernas. Zapatos, bolso, flores, piedra y madera han servido para construir, para deletrear a una distinguida y educada mujer de mediana edad que pasea entre las huertas, esparciendo su señorío entre lo que parece insulso, un simple huerto descuidado. Alec, el fotógrafo, ha deletreado un nombre de mujer con material de derribo. ¿Quién nos deletrea a ti a mí cuando el amanecer nos sorprende como si fuéramos material de derribo abandonado a nuestros miedos y fatigas?



