Programa - La Noche

La Noche

Con Adolfo Arjona

Lunes a viernes de 01:30h a 04h

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En 'La Noche'

Víctima 11-M: ‘Tenía las manos llenas de sangre, los pantalones hechos jirones y miré atrás… vi el vagón como una lata de sardinas’

Mariángeles Domínguez es una de las 2.000 víctimas de los atentados del 11 de marzo. Ella tuvo la suerte de sobrevivir a las explosiones que se registraron en los trenes de Madrid aquella fresca mañana de marzo en la que todavía no había salido el sol, pero 193 personas no tuvieron el mismo destino… perdieron la vida en el ataque yihadista.

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 22:14

‘Oí algo, no sabía exactamente qué y se apagaron las luces y la gente empezó a chillar. El tren oscilaba de un lado a otro. Me había sentado en el único asiento que son de cuatro, iba en dirección contraria al sentido del tren. Al moverse el vagón lo que hice fue sentarme bien, pero la gente intentó abrir las puertas, pero no funcionaban porque no había luz. Pensé que era un accidente y que íbamos a descarrilar’, recuerda Mariángeles en ‘La Noche de COPE’.

‘Serían las siete y media de la mañana, (tengo amnesia de media hora) después de sentarme bien, verlo todo oscuro, escuchar chillar la gente… ya no recuerdo nada hasta las 08.05 que ya estaba fuera del tren, me había sacado un vecino que me vio entrar al vagón. Lo que recuerdo es que estaba con este vecino, sentada en las vías del tren, sobre las piedras. Tenía las manos llenas de sangre, pantalones rotos, me faltaba los zapatos. Miré para atrás y vi el tren… algunos vagones eran como una lata de sardinas abierta’, relata esta víctima de los atentados de 2004 en el programa especial de ‘La Noche de COPE’ dedicado al mayor ataque terrorista en España.

‘La señora que iba junto a mí y los que iban enfrente murieron. Yo vi a mi vecino que estaba menos sucio, yo tenía el aislante de los trenes por la ropa. Había perdido mucha sangre y tenía mucho frío, no podía controlar el frÍo a pesar de las cuatro mantas que me dieron en el hospital de campaña. Tenía un sueño horrible, pero pensaba una y otra vez que no me podía dormir porque temía que no me despertaría y pensaba en mis hijos. Tenía quemaduras en la cara, en las piernas, se me quemaron las pestañas y el pelo’ recuerda emocionada Mariángeles Domínguez.

‘Yo monté en tren otra vez en 2005, pero procuro no hacerlo porque me produce sudoración y ansiedad. Conozco a gente que aún no ha entrado a un tren’, concluye esta superviviente de los atentados del 11 de marzo.

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