La Historia se escribe con nombre de mujer

'La Noche de COPE' te acerca la vida de aquellas mujeres que han marcado historia

 

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 10:37

En La Noche de COPE, con Adolfo Arjona, dedicamos el programa del lunes 26 de noviembre a contar las hazañas de aquellas mujeres que dejaron su huella y marcaron un hito en la Historia. Esas mujeres que demostraron que la inclusión era posible, y que tenían derecho a acceder a las mismas oportunidades.

AMERLIA EARTHART, PIONERA EN AVIACIÓN

Amelia Earhart fue la primera mujer en volar sola el Atlántico en abril de 1928, gesta por la que recibió la medalla de oro de la National Geographic Society y la Cruz Distinguida de Vuelo de Congreso americano… Era la primera mujer en recibir este reconocimiento.

“Un publicista buscó a la mejor persona posible para cruzar el Atlántico después de que una conocida aristócrata americana se negara a pilotar su avión después de que su familia le pidieran que lo dejase... Y así le llegó la oportunidad”, contaba María Isabel Sánchez, autora del libro ‘Amelia Earthart’.

Sin embargo, lejos de conformarse con escribir libros y ofrecer conferencias, Amelia se siguió marcando objetivos. Esta vez, quería ser la primera mujer en hacer un vuelo lineal alrededor del mundo. Su obsesión por volar era total.

“Le acompañaba Fred Noonan, el hombre con mayor experiencia en navegación celeste. Su viaje comenzó en Miami, pero cuando trataban de cruzar el Pacífico, todo se complicó. Tenían que parar en una isla tan pequeña, que nunca la encontraron”, apuntillaba Sánchez.

El 2 de julio de 1937, cuando sólo faltaban 11.000 kilómetros para terminar la vuelta al mundo, se le perdía el rastro. Se le buscó durante 17 días, se convirtió en la búsqueda aérea y marítima más extensa de la historia naval americana hasta el momento. Después de rastrear 400.000 kilómetros

cuadrados de océano Pacífico y de gastar más de cuatro millones de dólares, el gobierno de Estados Unidos la daba por perdida.

“La travesía de Amelia se seguía como si fuera una telenovela. Su desaparición dejó al país en estado de shock, que la acabó convirtiendo en leyenda”, concluía María Isabel Sánchez.

MARIE CURIE, LA PRIMERA NOBEL

Cada día, después del colegio, Marie y una de sus hermanas corrían hacia un pequeño piso en el centro de la ciudad. Allí recibían clases de cultura polaca. Nadie en su familia quería que una mujer tan brillante viera limitadas sus posibilidades así que hicieron un esfuerzo económico y enviaron a Marie a París. Allí, se convertiría en la primera mujer que se sentaba en las bancas de la prestigiosa Universidad de la Sorbona para comenzar sus estudios de Ciencias y Matemáticas. Era solo el comienzo de una fructífera carrera como científica.

“No estudio en Polonia porque allí las mujeres tenían vetado el acceso a la universidad. Su viaje a Francia le costó mucho sacrificio, esfuerzo y dinero. Tuvo ambición y muchas ganas de estudiar Física y Matemáticas”, comentaba el periodista y autor del libro ‘Científicas’, Jorge Bolívar.

Hasta llegar a ser la primera mujer en ganar un Premio Nobel. Concretamente el Premio Nobel de Física de 1903 (junto a su marido, Pierre Curie, y el investigador Henri Becquerel) por sus conocimientos sobre radioactividad. “Descubrieron un elemento nuevo que ellos llamaron polonio, y que era muy radioactivo. Demostraron que había elementos mucho más radioactivos que el uranio”, explicaba Bolívar.

“La sociedad francesa y el ámbito científico de dicho país, no querían aceptar su brillantez por el hecho de ser mujer. Incluso los periódicos amarillistas de la época llegaban a decir que su mérito se debía únicamente a su marido, Henri Becquerel”, añadía Bolívar.

VALENTINA TERESHKOVA, PRIMERA MUJER EN EL ESPACIO

Valentina Tereshkova nacía el 6 de marzo de 1937 en una pequeña aldea a unos 200 kilómetros de Moscú. Ya en su juventud, cuando la URSS se marcó como objetivo enviar una mujer al espacio para dar un golpe de efecto en la carrera espacial, frente a Estados Unidos, Tereshkova no se lo pensó: ella... y solo ella... tenía que ser la elegida.

“La URSS pensaba que enviando una mujer al espacio elevarían el prestigio de la nación, haciendo ver que había igualdad entre hombres y mujeres… y que en la NASA sólo hacían expediciones los hombres. Además, también buscaban comprobar si los organismos de las mujeres reaccionaban igual que el de los hombres en el espacio”, explicaba Laura Morrón, divulgadora científica y editora-directora de la editorial Next Door Publishers.

Sin embargo, la tarea no iba a ser fácil. Tendría que someterse a un rígido examen en el proceso de selección: vuelos de ingravidez, teoría de cohetes, pruebas de aislamiento... pero lo consiguió. Aunque no tenía experiencia como piloto, lo que realmente valoraron fue su dominio del paracaidismo y sus inmejorables condiciones físicas.

Aunque esto también ha sido puesto en duda. “Sus competidoras por llegar al espacio estaban muy capacitadas, pero Valentina era proletaria y muy vinculada al comunismo. Era un caramelito”, contaba Laura Morrón.

Después de meses de preparación, el 16 de junio de 1963, a las diez y media de la mañana, la nave Vostok 6 entraba en la órbita terrestre. A los mandos, Valentina Tereshkova, de 26 años: la primera mujer en volar al espacio exterior.

“La aventura de Tereshkova sirvió para comprobar que las mujeres podían soportar esfuerzos psíquicos y físicos iguales que los hombres en el espacio. Asimismo, ella pudo aportar su granito de arena en los sistemas de comunicación espaciales”, detallaba la especialista Laura Morrón a Adolfo Arjona, en La Noche.

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