Así fue la operación Gunnerside en la Segunda Guerra Mundial: el audaz sabotaje que frenó la bomba atómica de Hitler
En 'La Noche de Adolfo Arjona' repasa algunas de las operaciones especiales más determinantes del conflicto, desarrolladas por los Aliados y por las potencias del Eje

Operaciones especiales IIGM
Málaga - Publicado el
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La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto planetario que se cobró entre 70 y 85 millones de vidas. En este contexto, ambos bandos dedicaron enormes esfuerzos a diseñar y ejecutar operaciones especiales con el objetivo de imponerse al enemigo. En 'La Noche de Adolfo Arjona' repasamos en una nueva entrega algunas de las más espectaculares y determinantes de la contienda.
Operación Gunnerside
Aunque la posibilidad de que los nazis desarrollaran un arma nuclear era remota, los Aliados temían que ocurriera. Un arma atómica en manos de Hitler podría tener consecuencias devastadoras. Por ello, se convirtió en objetivo prioritario la planta hidroeléctrica de Vemork, en Noruega, la única de Europa que producía agua pesada en cantidades industriales, un elemento fundamental para la fisión nuclear.
Tras el fracaso de dos misiones previas, la Dirección de Operaciones Especiales británica (SOE) diseñó la operación Gunnerside. La responsabilidad recayó en un comando de diez noruegos entrenados por la SOE. La inteligencia para el ataque provino tanto de trabajadores de la planta como del físico Niels Bohr, quien alertó a los británicos sobre los planes alemanes.

Central hidroeléctrica de Vemork, donde la Special Operations Executive realizó el 27 de febrero de 1943 la "Operación Gunnerside" para sabotear la producción alemana de agua pesada
La noche del 27 de febrero de 1943, el comando noruego logró infiltrarse en la planta. Colocaron ocho kilos de explosivos en las 18 celdas que producían el agua pesada. La detonación destruyó la producción, pero debido al ruido constante de la fábrica, los vigilantes no se percataron del sabotaje hasta la mañana siguiente, lo que permitió al comando escapar a Suecia.
El historiador Roberto Muñoz Bolaños califica la misión en 'La Noche de Adolfo Arjona' como un éxito operativo.
Operativamente, es una operación que solo se puede calificar de perfecta"
Sin embargo, su impacto estratégico fue secundario. Según Muñoz Bolaños, el proyecto de la bomba atómica había dejado de ser prioritario para los nazis en 1942. La planta fue reparada meses después, lo que obligó a los Aliados a bombardearla y, posteriormente, a hundir el ferry que transportaba las últimas reservas de agua pesada a Alemania.
Operación Antropoide
Uno de los hombres clave del Tercer Reich fue Reinhard Heydrich, apodado 'el carnicero de Praga' y considerado uno de los principales artífices del Holocausto. Acabar con él fue el objetivo de la operación Antropoide, diseñada por la inteligencia británica y el gobierno checoslovaco en el exilio.
En la mañana del 27 de mayo de 1942, dos comandos, Jozef Gabčík y Jan Kubiš, emboscaron el coche descapotable de Heydrich en Praga. Tras fallar el subfusil de Gabčík, Kubiš lanzó una granada que hirió mortalmente al jerarca nazi, quien falleció una semana después en el hospital. El divulgador histórico David López Cabia explica en 'La Noche de Adolfo Arjona' que el magnicidio buscaba desestabilizar a los alemanes e insuflar ánimos a la resistencia checa.

Reinhard Heydrich
La muerte de Heydrich desató la furia de Hitler, que ordenó represalias indiscriminadas que supusieron la ejecución de más de 10.000 checos. Los dos autores del atentado fueron finalmente localizados en una iglesia junto a otros miembros de la resistencia y, tras un asedio de seis horas por parte de 800 soldados alemanes, optaron por el suicidio antes de ser capturados.
Operación Greif
A finales de 1944, en el marco de la Batalla de las Ardenas, Hitler lanzó su última gran ofensiva en el frente occidental. Para facilitar el avance, se diseñó la operación Greif, liderada por el teniente coronel de las SS Otto Skorzeny. La misión consistía en infiltrar tras las líneas enemigas a decenas de soldados alemanes que hablaban inglés, vestidos con uniformes y usando vehículos americanos o camuflados como tal.
El objetivo era sembrar el caos y la confusión, redirigiendo unidades, alterando comunicaciones y capturando puentes estratégicos.
El fracaso de la operación y de la Batalla de las Ardenas supuso el fin de la esperanza de Hitler en el frente occidental. Como detalla el historiador militar Juan Carlos Losada en 'La Noche de Adolfo Arjona', la confusión creada favoreció que los soviéticos avanzaran con mayor rapidez por el este, acelerando la caída de la Alemania nazi.
Operación Agreement
No todas las operaciones aliadas fueron un éxito. Un ejemplo es la operación Agreement, un desastroso asalto al estratégico puerto de Tobruk, en Libia, en septiembre de 1942. El objetivo, según explica David López Cabia, era destrozar la capacidad logística del Afrika Korps de Rommel antes de la decisiva batalla de El Alamein.
El plan, inicialmente limitado, se volvió excesivamente ambicioso, implicando a cientos de hombres, barcos de guerra y bombarderos. Esta escala comprometió el secreto de la misión, con numerosas filtraciones. El resultado fue un fracaso estrepitoso: los desembarcos fueron caóticos, las fuerzas fueron rápidamente neutralizadas y las bajas superaron los 800 muertos y 500 prisioneros, sin apenas causar daños al enemigo.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




