La espectacular huida del expresidente de Nissan de Tokio a Beirut escondido en una funda de piano

Francia anuncia que no le van a extraditar a Japón si acaba en el país galo y Turquía detiene a 7 personas como presuntos colaboradores de la fuga

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Samuel del Río
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Redactor de informativos

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 06:41

Hoy te contamos la historia del brasileño Carlos Ghosn. Un exitoso hombre de negocios. Tanto es así que llegó a presidir nada menos que Renault y Nissan. Carlos Ghosn hasta el pasado 28 de diciembre cumplía arresto domiciliario en Tokio, a punto de enfrentarse al primero de dos juicios que tenía pendientes por mala conducta financiera y apropiación de recursos corporativos. Vigilado las 24 horas del día y con fuertes medidas para restringir su libertad de movimientos, ha conseguido aparecer el 29 de diciembre en Beirut, evitando el juicio. Por el momento está ya el lío diplomático montado: con Francia anunciando que no le van a extraditar a Japón si acaba en el país galo y Turquía deteniendo a 7 personas como presuntos colaboradores de la fuga. Carlos Ghosn se ha convertido en fugitivo internacional tras esta auténtica escapada de película.

En COPE hemos seguido sus pasos. ¿Cómo pasa este hombre de estar un día en arresto domiciliario en Tokio, hiper-vigilado, a Beirut? Diferentes medios internacionales coinciden en una figura clave en esta operación: su mujer Carole Ghosn. Según la televisión libanesa MTV, Ghosn organizó un concierto navideño en su residencia de Tokio y se introdujo dentro de la funda de uno de los instrumentos de la banda (podría ser un piano u otro instrumento de grandes dimensiones). Después, según The Wall Street Journal fue trasladado hasta un aeropuerto pequeño donde se montó en un avión privado con destino Estambul. Desde el periódico francés Le Monde aportan más detalles: como que Carole Ghosn, su esposa, organizó la fuga con la ayuda de sus hermanos y contactos en Turquía. Después habría volado al Líbano en otro avión más pequeño. Y las redes sociales se han pasado toda la semana elucubrando y compartiendo datos de vuelos privados entre Tokio, Estambul y Beirut. Alguno de esos tendría que ser el vuelo del expresidente de Nissan. Por cierto, Ghosn tiene la triple nacionalidad brasileña, francesa y libanesa aunque los 3 pasaportes fueron confiscados. Y según The Guardian, un alto cargo del gobierno libanés dio la orden de no pedirle los papeles a su llegada al aeropuerto de Beirut. Vamos, que le dejaran entrar 'como Pedro por su casa'. Es la escapada de película más reciente pero no la única de este siglo y el pasado. Hay auténticas joyas de la huida. Vamos a echar la vista atrás. Empezamos.

Julio de 2015, cárcel del Estado de México.

Joaquín 'El Chapo' Guzmán, narcotraficante y líder del cartel de Sinaloa. Es su segunda fuga. Su primera fuga de la cárcel fue en 2001 y esta provocó un fuego cruzado de acusaciones con el presidente Peña Nieto en medio de ese campo de tiro. Salió a lomos de un camión de la limpieza. Pero la más espectacular fue un sábado al caer la noche.

20:52 horas del sábado 11 de julio. El chapo entra en una zona de duchas. Debajo de una de ellas hay un agujero de medio metro cuadrado y metro y medio de profundidad. Después, un túnel vertical. Lo habían excavado sus secuaces dejando además una escalera para bajar. Ese túnel llegaba a otro, esta vez de kilómetro y medio. Con ventilación, iluminación y hasta una motocicleta para escapar sobre unos raíles como en una mina. Había dentro tanques de oxígenos. Todo preparado para cualquier imprevisto. Una obra de ingeniería del escapismo de primer nivel. Chapo salió al otro lado del túnel por un agujero en un edificio abandonado cerca de la cárcel. En la colonia Santa Juanita. Ahí se pierde la pista del Chapo Guzmán por lo que se intuye que alguien le recogió.

Vamos con más fugas históricas. Hablamos ahora de los hermanos Anglin y su histórica escapada de 1962 de nada menos que la cárcel supuestamente más segura del mundo: Alcatraz. John y Clarence Anglin junto a Frank Morris fueron condenados a cárcel por atracar un banco. El resto ya seguramente lo conoces bien, se tiraron meses haciendo un túnel para huir utilizando como único utensilio o herramienta... unas cucharas. Consiguen salir pero aquí empiezan las diferentes teorías. ¿Qué pudo pasar? La Policía les dio por muertos al no encontrar ningún cuerpo. La versión oficial es que murieron ahogados en las frías aguas de la bahía de San Francisco. Fabricaron una balsa flotante con gabardinas de la propia cárcel. Curiosamente la investigación sigue abierta hasta que los desaparecidos cumplen 99 años. No hay pruebas de su muerte ni se han entregado. Tampoco parece que se vayan a entregar si es que siguen vivos.

El año 2012 nos dejó una fuga que desafía incluso las leyes de la física. Se trata del maestro de yoga coreano Choi Gap Bok. Tras ser condenado por robo escapó de la cárcel embadurnando su cuerpo en aceite y plegando su cuerpo para caber por la ranura donde le introducían la comida. Salir, salió. Pero la alegría y la nueva libertad le duraron poco. 6 días después fue detenido. Y en la nueva cárcel, la ranura para meter la bandeja de comida era más pequeña (claro). Hablando de ingenio, tenemos que hablar del ladrón del siglo XVIII Jack Sheppard y su fuga de la cárcel de Newgate en Londres. ¿Cómo salió? Atando nudos entre varias sábanas para salir como haciendo rápel. También de película. Después se habría disfrazado de mujer para engañar a los guardias. Y terminamos con una fuga que ha saltado a la gran pantalla gracias a la serie Public Enemies, enemigos públicos. John Dillinger, estadounidense nacido en Indiana, era el artífice de una decena de atracos en bancos. Fue detenido y encarcelado en Crown Point, en su estado natal. Creó una pistola de jabón, pero con forma real, para amenazar a los funcionarios de la cárcel. Robó al sheriff su coche un Ford V8 y se dio a la fuga. Su gran error fue entrar en otro estado, cruzar la frontera. Dejaba entonces su búsqueda de depender del sheriff y se convertía en una operación federal, cayendo en manos del FBI. Dillinger tuvo un triste final. En 1934 más de 20 agentes le esperaban a la salida de unos cines. Cuando terminó de ver la película junto a dos mujeres, salió al exterior, los agentes abrieron fuego y murió en el acto en las calles de Chicago.

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