Antonio Herraiz: "Salvo VOX, ningún partido ha cubierto sus expectativas"

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La dimisión de Albert Rivera abre la carrera sucesoria en Ciudadanos. En la parrilla de salida todos sitúan a Inés Arrimadas para liderar un partido que ha sufrido un rotundo castigo en las elecciones del domingo. Rivera deja paso y abandona la política: “Los líderes tenemos que saber que los éxitos son de todos, pero los líderes también saben que los malos resultados son del líder”.
La dimisión de Rivera es la primera consecuencia de unas elecciones que son un completo fracaso. Les cuenten lo que les cuenten hoy, ningún partido, salvo VOX ha conseguido satisfacer las pretensiones que tenían. En el PSOE, perder 800.000 votos confirma el error de estrategia, la debacle de Ciudadanos deja poco lugar a pocas interpretaciones y más después de la dimisión de Rivera. Y el ascenso del PP no ha sido suficiente. 11 meses han pasado de no tener representación en el Congreso, a sentar a 52 diputados y conseguir 3 millones 600.000 votos.
Pregunta. ¿Y ahora qué? La situación es más difícil que el sábado y sólo se dibuja un escenario posible. La necesaria coalición entre los dos grandes partidos que muchos venimos demandando no parece viable viable. Con VOX en pleno crecimiento, el PP no va a regalar el Gobierno a la PSOE vistos los antecedentes. Ni siquiera con su abstención. La única fórmula para desbloquear esto pasa por un acuerdo PSOE y Podemos, sumando a nacionalistas vascos y a los separatistas catalanes. Volvemos por tanto a la casilla de salida que se fraguó en la moción de censura. Y mientras el asunto catalán se agrava cada vez más y la desaceleración económica torna en crisis. Como para perder el tiempo.



