Antonio Herraiz:"Rufián se presenta como derrotado porque Esquerra ya no es imprescindible para el PSOE"

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Los datos del coronavirus no son buenos y eso está provocando que cada vez se impongan medidas restrictivas en más ciudades. En Salamanca y Valladolid han vuelto hoy a una situación similar a la que todos vivimos durante el plan de desescalada dentro de la fase 1. En principio, no tienen libertad de movimientos pero sí importantes restricciones de aforo.
Ese aislamiento, la prohibición de salir y de entrar al municipio sí que se da ya en Santoña, en Cantabria. En Herrera en COPE hemos hablado con Gabriel. Tiene un bar en Santoña y como el resto de hosteleros de España tuvo que cerrar por primera vez cuando se declaró el estado de alarma. Abrió en mayo, pero tuvo que, por responsabilidad, cerró de nuevo el local a finales de julio. ¿El motivo? Ninguno de sus trabajadores había dado positivo pero sí estuvieron con una persona contagiada. Guardaron la cuarentena pertinente y ahora, tras la decisión del Gobierno de Cantabria, se ven obligados a cerrar de nuevo: "Ayer pues cundió un poco el miedo, muchísima gente entrando intentando salir de Santoña, gente que no sabía que estaba pasando...yo personalmente me entero a través de un comunicado que veo en Facebook, sobre la marcha, de que tengo que cerrar y además nos mandan cerrar a las 2 horas de que saliese ese comunicado".
No sólo los bares están cerrados. Durante los próximos 14 días no se puede entrar ni salir de Santoña, salvo por motivo justificado. Y a esta hora, la imagen de la localidad marinera es la de un pueblo casi fantasma: "La foto que te podría hacer ahora mismo es como el 14 de marzo cuando cerramos, un pueblo por se puede decir fantasma porque sigue habiendo tiendas abiertas, pero no te puedes imaginar, las calles desiertas".
Por lo demás, el presidente del Gobierno sigue hoy reuniéndose con los líderes de los distintos grupos políticos. Después de que Ciudadanos le haya garantizado su apoyo a los presupuestos, Esquerra deja de ser imprescindible para el PSOE. Y eso se ha notado en la posterior comparecencia de Gabriel Rufián, con un tono mucho más apagado de lo habitual. Sus palabras han sonado ha derrotado y sólo ha podido vender como logro para su parroquia separatista la reunión de la mesa de negociación entre el Gobierno y la Generalitat. La fija en septiembre, pero también iba a ser en julio. Y será cuando Sánchez y los suyos vuelvan a necesitar del apoyo imprescindible de los separatistas. Así se mueve esto. Por el interés partidista y no por el tuyo ni el mío.



