El drama de la migración en El Hierro: "El que menos paga 600 euros, es muchísimo dinero para ellos; a veces consumen agua del mar y les da un colapso"
Aunque el flujo de pateras ha descendido, las travesías son más largas y mortales, con personas que llegan desde Gambia o Guinea en condiciones extremas

Fernando de Haro charla con el Padre Darwin Rivas sobre la llegada de migrantes a la isla de El Hierro
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El sacerdote Darwin Rivas, párroco en la isla de El Hierro y colaborador de la ONG Corazón Naranja, ha descrito en el programa 'La Mañana del Fin de Semana' de COPE el drama que viven los migrantes que llegan a las costas canarias. En una charla con Fernando de Haro, Rivas ha explicado que, aunque el flujo de llegadas ha disminuido en los últimos tiempos, las travesías son ahora más peligrosas, un hecho que eleva la mortalidad de una de las rutas más duras del mundo, tal y como se puede leer en este artículo sobre el horror silencioso que viven los migrantes.
Travesías más largas y mortales
Según el párroco, los cayucos están llegando desde puntos mucho más lejanos. "Están viniendo ahora de Gambia. Antes salían más de Senegal o Mauritania, ahora están viniendo de Gambia, y hasta de Guinea-Conakri también", ha detallado. Esto provoca que los trayectos se alarguen durante "ocho días, siete días, el trayecto más corto", aunque algunos alcanzan los once o doce días. Llegan "en unas condiciones bastante fastidiados los pobres", ha lamentado Rivas.
La dureza del viaje deja secuelas imborrables. El padre Rivas ha señalado que la "condición moral es la que más les afecta al llegar aquí", seguida de la física, por permanecer "en una sola posición durante 11, 12 días, es terrible". Muchos, al preguntarles si volverían a hacerlo, responden con una negativa rotunda: "dicen que no, que para ellos es terrible, que es muy duro porque dejan a su familia. Lo que ven y sucede dentro del cayuco también, la travesía cuando mueren personas, les marca un montón".

Los equipos sanitarios atienden a varios migrantes en el puerto de La Restinga en El Hierro, Santa Cruz de Tenerife
Uno de los episodios más dramáticos se produce cuando escasean los víveres. "Hemos tenido casos de personas que mueren porque a veces se les acaba la comida, el agua, y empiezan a consumir agua del mar y les produce un colapso", ha relatado. Esta situación, según le han contado, "produce alucinaciones" y "genera problemas dentro del cayuco".
El conflicto adentro es terrible"
Párroco en la isla de El Hierro y colaborador de la ONG Corazón Naranja
El engaño y la llegada a tierra
Al llegar, el shock es inmenso. "Lo primero es que no saben dónde están, la mayoría no saben dónde están", ha afirmado Rivas. El engaño de las mafias es tal que "algunos piensan que están en Madrid". Al mostrarles su ubicación real en El Hierro, la reacción es de pura frustración. Muchos confiesan: "no hubiese venido, me hubiese quedado en mi casa".
Me hubiese quedado en mi casa"
Párroco en la isla de El Hierro y colaborador de la ONG Corazón Naranja
Una vez en el muelle de La Restinga, se activa un protocolo en el que participan la Policía Nacional, la Cruz Roja y el Servicio Sanitario Canario. Tras un primer triaje, son trasladados al CATE, donde permanecen un máximo de 72 horas. Allí, la ONG Corazón Naranja les ofrece el primer apoyo humano. "Les ayudamos en todo, como un decirles dónde está el baño, dónde tienen que ir con policía, extranjería, científica, todo lo que se hace en la parte burocrática", ha explicado.

Llegada de un cayuco al muelle de la Restinga en El Hierro, Islas Canarias
Pasado ese tiempo, comienza la distribución hacia otros puntos. "La mayoría de personas van a Tenerife, allí al centro de Las Raíces", ha indicado Rivas. Esta situación ha generado en ocasiones un colapso en la seguridad ciudadana de Tenerife. La labor de la Iglesia, como la de otros párrocos en las islas, resulta fundamental para la acogida.
El negocio de las mafias
Detrás de cada una de estas historias se encuentra el negocio de las mafias, que se aprovechan de la desesperación. Según ha revelado el padre Darwin, les cobran grandes sumas de dinero por un viaje a la muerte casi segura. "El que menos paga son 600 euros, por lo que ellos nos dicen. Eso es muchísimo dinero para ellos". Este "fraude moral", como lo ha calificado, se suma al trauma de una experiencia que les marcará de por vida.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



