

Ángel Expósito: "Lo acontecido en el aeropuerto de Palma de Mallorca es un precedente muy peligroso"
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Nadie, absolutamente nadie, emigra desesperadamente desde esta parte del mundo hacia la otra. Nadie, absolutamente nadie, saltó el muro de Berlín de aquí hacia allá. Nadie se lanza al Océano Atlántico para llegar a África desde Canarias o al Mediterráneo para llegar a Libia desde Lampedusa.
Nadie cruza andando Colombia o los Andes para meterse en la Venezuela chavista como nadie cruza el Río Bravo desde Texas o California para irse a vivir entre las maras de Guatemala o El Salvador. Nadie quiere emigrar desesperadamente a Cuba o a Nicaragua. Nadie se la juega desde Corea del Sur para entrar en Corea del Norte. Lo último, nadie, absolutamente nadie, se estampa y se arrastra desde Polonia para saltar a Bielorrusia huyendo del Kurdistán sirio o iraquí.
Al revés, sí.
Esta mañana, despegando del aeropuerto de La Palma, viendo La Gomera al sureste y la inmensidad del Teide al este, pensaba cuántas personas estarían ahora mismo en mitad del Océano Atlántico muriéndose literalmente de sed, de hambre o de frío. Cuánto desesperado debes estar para arriesgarte a una muerte casi segura, simplemente, porque no tienes nada que perder. No tienes futuro, ni libertad, ni posesión, ni esperanza.
En los últimos días hemos vivido algunos acontecimientos que resumen a la perfección ese sentimiento de desesperación. Esa pena, que vista desde este lado del mundo, se transforma en casi un suicidio. Total...
Ese desastre es el denominador común de lo sucedido en el aeropuerto de Palma de Mallorca, en la frontera de Polonia con Bielorrusia y en Nicaragua.
¿Por qué Puigdemont o las dos pijas de Esquerra y la CUP que huyeron del procés, por qué no se escondieron en Caracas, en Pyong Yang, en Damasco o en Bamako? ¿Por qué el Monedero de turno, Errejón o Irene Montero no se van a vender sus motos y sus neuras bolivarianas a San Salvador o a Guatemala City? Ya puestos, ¿por qué Rufián u Otegui no se van a Bielorrusia o a Libia a defender liberación de los pueblos oprimidos? ¿A que no hay?
Uno. Lo acontecido en el aeropuerto de Palma de Mallorca es un precedente muy peligroso. Que una mafia coordine a un grupo de hombres para que se tiren de un avión en suelo español, tras una falsa emergencia médica es un horror ante el que me surgen varias dudas: ¿Si tu fueras el piloto qué harías? ¿Por qué sobre suelo español y no esperaron a Italia o Grecia? Y tercera: La mitad siguen fugados. A ver quién los pilla. ¿Y si hay próxima vez?
Dos. La farsa electoral en Nicaragua es un escupitajo a la inteligencia y a la Hispanidad. Otras tres claves: reacción del ministro de Exteriores, José Manuel Albares rechazando esta mentira electoral. Bien. ¿Qué diferencia hay entre el régimen de Maduro y de los Castro?
Casi la mitad del Consejo de Ministros y absolutamente todos los socios del Gobierno no se atreven a decir ni mú de esos regímenes. ¿Por qué? Y tres, los alumnos de Chávez, Castro, Diosdado Cabello, Maduro y Ortega se sientan con nuestro Gobierno para negociar y pactar nuestras leyes y nuestros impuestos.
Lo de Nicaragua es un plató más de la farsa bolivariana de la que también formamos parte del reparto.
Y tres. Lukashenko, el dictador bielorruso amigo de Putin, lanza a miles y miles de kurdos hambrientos, con niños y muertos de frío contra la frontera de Polonia. Igual que hizo Marruecos con sus niños contra Ceuta. ¡Qué poco vale una vida humana! ¡Qué indignidad! ¡Qué horror! Otra vez, en las puertas de la mejor región del mundo que es la Unión Europea.
Ah, y mi posdata: tiene que ver con todo lo anterior. Hoy en nuestro Tema del Día, dentro de una hora, te presento a otros venezolanos que han escapado de su muerte civil y física.
Estuvimos con ellos en Bogotá hace unos días. Desde su pobreza absoluta, sin nada, y llenos de pena nos van a recordar la importancia de una libertad que apenas valoramos porque la damos por segura y gratis.
Pero no. Aunque los tengamos dentro. Aunque no valoremos ser libres, piénsalo. Escucha a estas venezolanas en nuestro Tema del Día. Se confirma que desde nadie huye desde nuestra parte del mundo hacia esos otros lados de la frontera.



