Beatriz Martínez, experta en cambio climático, sobre la batalla por el Ártico en Groenlandia: "Solo hay una opción, que es ir a un futuro en el que no seamos dependientes energéticamente de nadie"
La carrera geoestratégica por los recursos del Ártico se intensifica entre EEUU, Rusia y China, mientras los expertos advierten de los riesgos y la única salida para Europa

Expósito explica la carrera por el Ártico entre EEUU, Dinamarca, Rusia y China en el especial de La Linterna desde Groenlandia con Beatriz Martínez, profesora de derecho medioambiental en la Universidad de Copenhague
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En Nuuk, la capital de Groenlandia, se libra una batalla silenciosa que definirá el futuro de Europa. En el programa especial de La Linterna desde Groenlandia, Ángel Expósito ha explicado cómo la región del Ártico se ha convertido en un tablero de ajedrez geopolítico. Esta semana es clave, con una reunión al más alto nivel entre los gobiernos de Estados Unidos y Dinamarca para debatir sobre el futuro de la isla, un encuentro rodeado de hermetismo donde se espera que se negocie todo, aunque Copenhague no parece dispuesta a renunciar a su territorio.
La nueva "Guerra Fría" en el Círculo Polar
Aunque las bravuconadas de Donald Trump sobre la compra de Groenlandia acaparan titulares, todas las grandes potencias llevan tiempo posicionándose. Washington ya cuenta con la base militar de Pitufik, clave para su defensa antimisiles y vigilancia espacial, y ambiciona más. Mientras, China avanza en su estrategia para crear una gran ruta de la seda polar, con una creciente presencia económica en proyectos de gas natural licuado, minería de tierras raras e infraestructuras portuarias.
Rusia, por su parte, tiene la mayor extensión territorial en el Ártico y controla rutas y recursos energéticos clave, generando buena parte de su PIB en la región. Moscú posee, además, la flota de buques rompehielos más grande del mundo, esenciales para navegar unas aguas hasta ahora infranqueables. En esta batalla por el Ártico, la seguridad de la OTAN y de la propia Unión Europea está en juego, ya que la expansión de estas potencias amenaza el equilibrio actual.

Casas en un distrito de Nuuk, la capital de Groenlandia. Una inundación masiva que rompió la capa de hielo de Groenlandia en 2014 creó un enorme cráter que ahora se está investigando, anunció la Agencia Espacial Europea (ESA).
Las dos caras del deshielo
El cambio climático es un factor de doble filo. Por un lado, el deshielo está abriendo nuevas rutas de tráfico marítimo que reducen el trayecto de Asia a Europa hasta en un 40%, una ventaja económica que ya se está explotando. Sin embargo, como advierte Beatriz Martínez, profesora de derecho medioambiental en la Universidad de Copenhague, este fenómeno también tiene un lado oscuro: "cómo afectaría un incremento de las actividades de navegación en el Ártico desde el punto de vista medioambiental, incluso desde el punto de vista climático".
La experta señala que ciertas partículas de la navegación intensifican el efecto albedo sobre el hielo, acelerando el calentamiento. "El cambio climático facilita que sea posible la navegación y, al mismo tiempo, la navegación va a incrementar el cambio climático en la zona y a nivel global", explica Martínez. A esto se suma la inmensa riqueza oculta en el subsuelo groenlandés, con depósitos de minerales críticos, petróleo, uranio y tierras raras valorados en billones de dólares, lo que pone en juego la futura independencia energética de Europa.
Ante este escenario, la disyuntiva es clara. Mientras Estados Unidos parece optar por un sistema basado en combustibles fósiles, otros países como China "están apostando por las renovables, por cuestiones puramente estratégicas". Para la experta, la posición de Europa es delicada. En este sentido, Beatriz Martínez, es tajante: "Yo creo que en verdad solo hay una opción, que es ir a un futuro en el que no seamos dependientes energéticamente de nadie, y por tanto podamos tomar decisiones de manera autónoma".
Solo hay una opción, que es ir a un futuro en el que no seamos dependientes energéticamente de nadie""
Orgullo groenlandés frente a la chequera de Trump
La propuesta de Donald Trump de comprar la isla y a sus más de 50.000 habitantes ha generado una mezcla de incredulidad, miedo y orgullo. Los daneses se sienten heridos y para los locales es una cuestión de identidad y patria. Janique, una ciudadana groenlandesa, muestra un tono desafiante: "No, nunca, nunca, nunca, no es posible. El pueblo groenlandés son gente libre y ellos nunca se venderán".

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, camina por el jardín sur de la Casa Blanca después de llegar en el Marine One a Washington.
El pueblo growlandés son gente libre y ellos nunca se venderán""
Este malestar entre los ciudadanos groenlandeses también se manifiesta como temor. Uloriak, de unos 40 años, reconoce su preocupación: "Es un poco aterrador, no estoy cómodo con que Trump hable de que por las buenas o por las malas vaya a conseguir Groenlandia". La tensión es tal que Dinamarca ha acelerado el reclutamiento militar obligatorio también para mujeres, una medida directamente relacionada con las tensiones en el Ártico. Una joven danesa con pasaporte estadounidense, lo confirma: "Tengo un amigo que decía, si vamos a la guerra, voy a ir también, porque él se ha apuntado al ejército... no podemos permitir que se lleve Groenlandia".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



