Sacerdote ucraniano: "Mientras Roma, Berlin o Madrid no tengan los bombarderos sobre su cabeza..."
Nadie pudo contactar con el padre Pavlo durante días debido a que su ciudad cayó en manos del ejército ruso

Sacerdote ucraniano: "Mientras Roma, Berlin o Madrid no tengan los bombarderos sobre su cabeza..."
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Durante semanas, nadie pudo ponerse en contacto con el padre Pavlo, un joven sacerdote católico nacido en el oeste de Ucrania. La ciudad en la que llevaba destinado desde 2011, Mariúpol, en la costa suroriental a 100 kilómetros de Donetks, fue uno de los primeros objetivos militares de Putin para hacerse con el control de la región.
En un principio, los fieles se resistieron a abandonar su ciudad, así que Pavlo se quedó celebrando misas. Sin embargo, con el paso de los días, la situación se volvió insostenible. El sacerdote cuenta que los soldados atacaron puntos estratégicos para asediar a la población civil: los dejaron sin agua ni luz. También les cortaron las comunicaciones. La situación se convirtió en algo insostenible.
Los curas decidieron irse y coger solo lo necesario para sobrevivir porque tenían miedo de que si llevaban demasiado consigo, pudiesen atracarles. Consiguieron escapar de la ciudad tras pasar por varios puntos de control custodiados por soldados rusos que tenían la orden de dejar pasar solo a mujeres y niños.
Estuvieron parados cerca de cinco horas entre control y control. De repente, apareció un aldeano que los invitó a pasar la noche en su pequeño pueblo, a pocos kilómetros de la carretera. “Puedo darles comida, agua y un techo para que no mueran en el frío de la noche”, les dijo.
Tras más de 1000 kilómetros recorridos, el padre Pavlo llegó sano y salvo a territorio controlado por el gobierno Ucraniano. Ayuda a la Iglesia Necesitada ha podido contactar con él y ya se encuentra junto a su familia en su ciudad natal, cerca de la frontera suroccidental, en Kamenets-Podolski.
"Ninguna ayuda humanitaria será de ayuda en Ucrania hasta que no termine la guerra. Las charlas diplomáticas no sirven para ayudar a los niños que están muriendo. Mientras Roma, Berlin, Múnich o Madrid no tengan los bombarderos sobre su cabeza y Washingotn no se replanté cerrar el espacio aéreo ucraniano, no habrá solución. 'No es mi problema', ¿verdad?"



