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Watergate: 45 años del escándalo político más sonado de la historia

El caso provocó la dimisión de Richard Nixon. Él y su camarilla estaban detrás de aquel intento de espionaje electoral

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COPE.ES

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:34

Una noticia, como tantas otras, se publicó el 18 de junio de 1972 en el diario "The Washington Post" de la capital estadounidense. Pocos lectores se fijaron en ella, pero cayó como una bomba a pocos metros de la redacción.  “Cinco hombres, uno de los cuales afirma ser un antiguo empleado de la CIA, fueron detenidos ayer sábado a las 2:30 de la madrugada cuando intentaban llevar a cabo lo que las autoridades han descrito como un plan elaborado para espias las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócata en Washington”

Esta bomba cayó directamente en el Despacho Oval del presidente Richard Nixon, y lo hizo porque sabía demasiado sobre el asunto. En torno a las 2:30 de la madrugada del 17 de junio de 1972, cinco ladrones fueron detenidos en las oficinas electorales del Partido Demócrata en el edificio Watergate, en Washington. Iban trajeados y provistos de guantes, y no opusieron resistencia. Con el tiempo se les conocería como los Fontaneros. Cayeron porque un guardia de seguridad detectó movimientos extraños, vió una cinta aislante donde no debía estar y llamó a la policía.

Así comenzó el caso Watergate que, justo dos años después, tal día como el de hoy pero hace 45 años, el 8 de agosto de 1974, provocaría la dimisión del presidente republicano, Richard Nixon. El número 37. Él y su camarilla estaban detrás de aquel intento de espionaje electoral y, además, una vez descubierto, hicieron todo lo posible por arrojarle tierra encima.

Un día como hoy, hace 45 años, Ricahard Nixon se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos en renunciar a su cargo. A las nueve de la noche, Nixon aparecia en la televisión ante los estadounidenses, visiblemente conmocionado, y anunciaba su renuncia.

Esta dimisión se hizo efectiva al día siguiente, el día 9, mientras Nixon volaba ya a California y abandonaba la Casa Blanca donde su sucesor, Gerald Ford, acababa de jurar su cargo. Fruto del caso Watergate no solo caería Nixon, sino también su vicepresidente, varios ministros y el equipo completo de consejeros de la Casa Blanca.

La historia del Watergate es fascinante porque podría haber sido un intento de robo sin mayores consecuencias. Los detenidos fueron juzgados, y el asunto probablemente habría quedado ahí de no haber sido por la investigación emprendida por dos jovencísimos periodistas de la sección local de The Washington Post, y por la colaboración de quien durante estos 45 años se conoció como “Garganta profunda”. 

Hace a penas 10 años que descubrimos la identidad de Garganta profunda. Era el número dos del FBI y se llamaba Mark Felt. Lo cierto es que Woodward y Berstein tocaron todas lasteclas que pudieron para aclarar la relación de la Casa Blanca y el estraño episodio del Wategate. Fue Woodward quien tuvo un golpe de suerte. Se encontró con Garganta profunda, un personaje con abundante información que estaba dispuesto a compartir. Durante años, el periodista y su fuente se convirtieron en un equipo que seguía unas estrictas reglar para su relación no saliera a la luz. Woodwart cogía un taxi en el centro de la ciudad. Se bajaba. Cogía un segundo taxi y se encontraban en un aparcamiento de Arlington, en Virginia.

Al final, el supuesto robo inocente de las oficinas del Watergate acabó convirtiéndose, gracias a la tenacidad de los dos periodistas, su fuente y la editora del Post, en el mayor escándalo político de la historia de EEUU. Acabó con la dimisión de Nixon y más de 30 colaboradores de la Casa Blanca implicados en una trama de espionaje polício, sobornos y uso ilegal de fondos.

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