

"Un maquinista dice que les dejan ocho meses en casa, como si no hubiera trabajo que hacer como, por ejemplo, supervisando los carriles fabricados en 1989"
Jorge Bustos reacciona a los testimonios de dos maquinistas de trenes auscultadores a los que les tenían en casa sin trabajar
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Ayer la pareja Koldo-Ábalos estaba citada en el Tribunal Supremo. Por cierto, ahora ya no se hablan, los han cambiado de celda. El caso es que en esa vista ambos pidieron que el caso Mascarillas pasara a la Audiencia Nacional. ¿Por qué? Porque eso les permitiría ganar tiempo. Pero el fiscal jefe anticorrupción, Alejandro Luzón, se ha opuesto a esa pretensión porque Ábalos renunció al escaño demasiado tarde, después de que se hubiera dictado ya el de apertura de juicio oral y no puede ir cambiando de de juez. Pero luego está lo que pasaba en ese ministerio cuando Ábalos ya había sido purgado en 2023 y en 2024 y hablamos, mejor dicho, de lo que no pasaba y debería haber pasado. Hablamos de la falta de mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias.
Ayer mi compañera Pilar García de la Granja entrevistó en Mediodía COPE a dos maquinistas a los que tuvo que distorsionar la voz porque querían denunciar lo que sucedía en Adif, pero temen represalias si se les reconoce, porque siguen en activo. Y no son maquinistas cualesquiera, fueron formados para conducir esos trenes llamados auscultadores, que son los que deben recorrer las vías con tecnología de ultrasonido para localizar posibles fisuras que son invisibles a simple vista. Y esto contaba uno de ellos:
“El problema es que una vez que se nos ha dado el plan de acogida, la formación inicial, el reciclaje de los títulos, se nos deja en casa desde septiembre del año 2023 hasta abril del año 2024 que me voy a hacer una formación de los trenes nuevos en Lleida. Estoy tres semanas viendo la formación teórica de esos trenes, pero hasta que no realice la formación práctica no los puedo conducir. Pero es que hay que homologar ese tren para que empiece a trabajar”.
Se nos deja en casa, dice este maquinista. Trenes sin homologar, mucha teoría, poca práctica, 8 meses en casa, como si no hubiera trabajo que hacer. Por ejemplo, supervisando los carriles fabricados en 1989 que están instalados en la vía de Adamuz. Pero hay más testimonios.
“Nos hacen ir a una oficina literalmente a estar allí sentados 8 horas sin hacer nada. Es decir, yo voy, ficho, me siento en una oficina que no está acondicionada para nosotros. Puedo hacer lo que quiero porque no tengo que hacer nada de maquinista”. Ocho horas sentados en una oficina, llegas, fichas, te sientas, quizás te pones un capitulito de Netflix en el móvil. Total, como no hay nada que hacer, nadie te vigila. Según el presidente del gobierno, solo tenemos vías para conectar el polo sur con el polo norte, o sea, será por vías que vigilar, pero como también según la doctrina gubernamental los accidentes son inevitables, pues para qué supervisar, ¿no?
Bastante educación están demostrando las víctimas de Adamuz. Bastante contención ante los clamorosos indicios de negligencia que se están acumulando. Por bastante menos a los gestores de otro color político ya les habrían montado tres manifestaciones y dos campañas llamándolos asesinos.
Negociaciones en Extremadura
Pero vámonos ahora de Andalucía a Extremadura, porque allí cada minuto que pasa se hace más evidente que no hay acuerdo entre dos porque uno no quiere. Vox ha pedido medio gobierno, pero el PP tiene el triple de votos que Vox. Hombre, parece bastante obvio que los de Abascal están subiendo la apesta a niveles que María Guardiola no puede aceptarse sin humillarse y sin humillar a los votantes del PP, que triplican a los de Vox. Y eso es justo lo que persigue Abascal, que Guardiola diga que no para luego justificar ante los votantes de Vox que si en Extremadura no hay gobierno, incluso si se llega a la repetición electoral, será por culpa de la soberbia de la roja camuflada de Guardiola y no de un plan premeditado de Vox para desgastar al PP y seguir creciendo a su costa.
Oye, igual el plan le sale bien a Abascal y los extremeños, si hay repetición culpan a Guardiola del bloqueo. No sé cómo saldrá esa repetición, pero sí sé que en esa estrategia no hay ni un ápice de patriotismo ni de ese sentido común que tanto invocan en Vox. Hay cálculo partidista, regate corto, tacticismo y bastante miedo a no saber gestionar y que la gente lo descubra y que la burbuja se pinche. En todo caso, Guardiola hará bien en no desmoralizarse, en no dejarse llevar por la rabia, mano tendida, pedagogía, transparencia y una oferta clara para compartir el poder en torno a un programa razonable con rigurosa proporcionalidad al porcentaje de representación que han adjudicado los ciudadanos a cada partido.
Óscar López culpa a Lambán de Aragón
Y en Aragón, pues en Aragón las cosas discurren con mayor discreción en la derecha que en la izquierda. Lo digo porque Óscar López ha terciado en el análisis de la debacle electoral del socialismo el domingo pasado y después de oírle. Uno concluye que este hombre nunca se cansa de explorar los límites de la miseria moral. Da igual que busque trapos sucios en las saunas del suegro de Sánchez cuando era su enemigo o que se involucre en una operación contra la pareja de Ayuso que acaba con un fiscal general condenado. Quizás es que, como tiene que hacerse perdonar su pasado antisanchista, pues ahora se comporta como el menos escrupuloso de los mamporreros del amo. De otro modo no se explica que haya culpado del descalabro de Pilar Alegría en las urnas a Javier Lambán, uno de los pocos socialistas que durante el sanchismo aún ganaban elecciones y sin perder los principios.
Se puede ser miserable y luego ya está lo de culpar a un muerto de los errores que tú y tu camarilla monclovita habéis cometido. Yo te juro que si tengo que elegir el menos malo de los dos óscares de este gobierno, me quedo con Óscar Puente 1.000 veces, porque al menos Puente insulta a gente viva, gente que se puede defender. Menos mal que Pilar Alegría ha reaccionado con decencia esta vez y ha desautorizado esta crítica infame de su excompañero de gabinete. Se ve que en cuanto uno se separa unos kilómetros de Chernobyl, de ese núcleo irradiador de toxicidad que es la Moncloa, empieza a recobrar la salud ética.



