"Azcón convocó las elecciones porque Vox no le apoyó los presupuestos y se ha dejado dos escaños; hoy es más dependiente de Vox de lo que era antes de las elecciones"

El director de 'Herrera en COPE' analiza los resultados de las elecciones en Aragón

- 6 min lectura | 9:13 min escucha

Señoras, señores, me alegro. Buenos días. 

¿Qué tal están? Bienvenidos a este lunes 9 de febrero. Este lunes que, lógicamente, debe afrontar el análisis de las elecciones de ayer en Aragón. Pero antes déjenme que les diga que hoy hay huelga, hoy, mañana y pasado, de maquinistas; maquinistas no solo de Renfe, también de las demás compañías y también de mercancías. 

¿Por qué no? No es ninguna huelga preparada para conseguir mejoras laborales, sino que, efectivamente, los maquinistas lo que hacen de esta manera es pedir que se garantice la seguridad. Huelga en toda España, en todos los servicios. Le repito: no porque paguen poco a los maquinistas, sino porque denuncian que las vías no son seguras. Hay servicios mínimos: 73% en el AVE y la larga distancia, 65% en la media distancia y entre el 65 y el 50% en las cercanías

También hay que hablar, además de todo ello, de las inundaciones, especialmente en Andalucía. El nivel de las aguas ha empezado a bajar un poquito. El tiempo ha dado un respiro a los servicios de emergencia. Ayer volvieron 2.000 personas a sus casas; quedan todavía 9.000 evacuadas en distintos puntos de la comunidad.

Y las elecciones. Bueno, pues vamos a ver. Eh, las elecciones de Aragón han vuelto a constatar que la izquierda está siendo sistemáticamente derrotada por el bloque de la derecha, y ahora hablamos de si el bloque de la derecha es un bloque o son dos que se suman o no suman, o cada uno hace la guerra por su cuenta. Esto es algo que lleva pasando en el resto de España y en buena parte del mundo, por ejemplo en el continente americano. Y es una evidencia también en nuestro país, por más que Sánchez siga atrincherado en la Moncloa.

Yo le recuerdo los resultados. El PP gana las elecciones con 26 escaños, dos menos de los que tenía. El PSOE va a su mínimo histórico, con 18, o sea, cinco menos. Vox duplica, de 7 a 14. La Chunta puede sonreír: pasa de 3 a 6. Aragón Existe baja de 3 a 2. Izquierda Unida salva la honra con un escaño. El PAR desaparece y los de Podemos no llegan ni al 1 % de los votos; tenían un escaño y lo han perdido.

Eh, la debacle socialista. ¿Lo llamamos victoria rotunda pero amarga del PP? ¿Subida espectacular de Vox? ¿Cómo quieren que lo titulemos? Se puede titular de muchas maneras. Hombre, el bloque de la derecha supera el 50 % de los votos y la izquierda, en el conjunto, se hunde.

Ahora bien, ¿por qué es una victoria rotunda pero amarga para el PP? Que consigue 26 escaños, gana las elecciones con más autoridad sobre el PSOE. Sí, sí. Hasta ahora le sacaba cinco escaños de ventaja y ahora le saca ocho. Esa es la parte de la victoria rotunda. La parte amarga es que Jorge Azcón convocó estas elecciones porque Vox no le apoyó los presupuestos y se ha dejado dos escaños en esa pugna con Vox. Por lo tanto, hoy es más dependiente de Vox de lo que era antes de las elecciones.

Para el PSOE, pues la derrota no tiene ningún tipo de paliativo. Pilar Alegría, que era la niña bonita de Sánchez, obtiene el peor resultado del PSOE en Aragón. Es la primera de las ministras enviadas a las batallas autonómicas a batirse el cobre con los candidatos del PP y ha cosechado la derrota que más o menos estaba prevista. Eh, yo creo que el PSOE, y en Moncloa, esto lo tenían descontado ya. Pero, claro, oiga, el PSOE está más cerca de ser alcanzado por Vox que de acercarse al PP, que tiene una ventaja de ocho.

Ese es el único consuelo del sanchismo: la subida de Vox. O sea, de hecho, esa estrategia de cebar a Vox, esa estrategia de Sánchez, está siendo un éxito. Pero insisto: el crecimiento de Vox a quien primero amenaza es al PSOE. Para el sanchismo, sin embargo, esa es una buena noticia. El PSOE está ciego, pero celebra que el PP pueda estar tuerto.

Y Vox, hombre, Vox ha celebrado el resultado como si hubieran quedado los primeros. Tiene motivo para ello porque a Vox no le penaliza nada de lo que penaliza a otros partidos. Los electores han premiado la decisión de romper los pactos de gobierno y de no aprobar los presupuestos. O sea, no tiene, por tanto, ningún incentivo para avenirse a pactar con el PP en un gobierno estable. Claro, si la inestabilidad le renta electoralmente, pues la van a seguir cultivando.

Si la derecha en conjunto, PP más Vox, pasa del 46 al 52%, en la izquierda solamente la Chunta Aragonesista tiene algo que celebrar porque ha doblado sus escaños y gana 30.000 votos, que no compensan la pérdida del PSOE, que son casi 40.000 votos, y de Podemos, que se deja 20.000. Por ahí, algo ha tenido que salir contento Podemos de estas elecciones: solo ha perdido un escaño. Claro, claro, el que tenía; ha pasado de uno a cero.

Y también desaparece un histórico de la política aragonesa, que es el PAR, que ha hecho de bisagra en la comunidad.

Bueno, vamos a ver entonces conclusiones. ¿En qué dilema está ahora mismo inmersa la política española? Pues en el peligro de que ninguno de los tres principales partidos entienda lo que le están diciendo las urnas. Y no solo en Aragón, sea Aragón Ohio o no sea Ohio. Es que la mayoría social del país quiere gobiernos del PP condicionados por Vox.

El sanchismo está achicharrado. Sánchez ha hundido a su partido y a sus candidatos. No hay recuperación posible. Lo ocurrido a Pilar Alegría ayer es el anuncio de lo que le va a ocurrir al resto de candidatos socialistas en autonomías y ayuntamientos. Inició esta legislatura aciaga Sánchez apelando al muro y, en dos años, su muro no ha dejado de retroceder. Su consuelo y su única estrategia es el crecimiento de Vox, porque es cierto que la derecha está en los mayores niveles de votos de su historia, pero eso no se traduce en gobiernos operativos.

En el PSOE no van a tirar la toalla. Sánchez no va a salir a decir: “Estos avisos autonómicos me han convencido de que el electorado de España está pidiendo elecciones generales”. No. Él va a estirar el chicle todo lo que pueda con la esperanza de que el tiempo le dé alguna oportunidad, que pase algo.

Y luego está el PP. El PP había planteado esta secuencia de elecciones autonómicas como una estrategia de desgaste del sanchismo. En ese aspecto ha acertado: el PSOE se hunde. Pero en el trayecto se ha encontrado con un Vox disparado que muerde su base electoral, menos que en cualquier otro país de Europa, pero también aquí en España. Es donde el centro-derecha mejor aguanta la embestida de la derecha populista, pero claramente le complica su futuro.

Y el resto de la izquierda está tan triturada como el PSOE. ¿Por qué ha ganado la Chunta? Pues lo mismo que en Galicia o en el País Vasco: la izquierda nacionalista recibe parte del voto que huye del PSOE. Pero, en términos nacionales, la situación de la izquierda radical es penosa. No en vano el ínclito Rufián, el perejil de todas las salsas, va a iniciar hoy una ronda de consultas para explorar las posibilidades de una candidatura unitaria. O sea, su plan es sustituir a Yolanda Díaz por Rufián.

Bueno, y dicen que el PP tiene un problema

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