Javier Sierra coincidió con Neil Armstrong y esta es su impresión: "Era curioso. Conversaba si me dirigía a él como persona y se cerraba si pretendía grabarle"
El divulgador Javier Sierra desvela en 'Herrera en COPE' las profundas transformaciones, desde epifanías místicas a crisis personales, que sufren los viajeros espaciales

Javier Sierra coincide con Neil Armstrong y lo revela en 'Lo Misterioso'
Publicado el
2 min lectura1:28 min escucha
El reciente éxito de la misión Artemis II ha vuelto a poner de manifiesto la profunda transformación que experimentan los astronautas al contemplar la Tierra desde el espacio. Como ha analizado el divulgador Javier Sierra en el programa 'Herrera en COPE', la perspectiva sobre la humanidad cambia por completo. Un ejemplo es la astronauta Christina Koch, quien ha confesado que lo que más le impactó fue ver la Tierra como "un bote salvavidas colgando de manera imperturbable en el universo".
Javier Sierra ha explicado en su sección 'Lo Misterioso' que estas sensaciones se definen como inefables y como una epifanía o revelación. Este fenómeno fue especialmente acusado en los astronautas de las misiones Apolo, que eran pilotos de combate "acostumbrados a los vuelos de prueba, a someterse a todo tipo de experiencias duras, y su mente estaba centrada en las tuercas y los tornillos". Para ellos, la visión de la Tierra desde la Luna "lo cambia todo".

Vista tomada por la misión Apolo 8 en la que se distinguen zonas próximas a los Montes Pyrenaeus y al cráter Capella.
Crisis personales y 'aburrimiento terrestre'
A pesar de la espiritualidad de algunos, como Buzz Aldrin (Apolo 11) que comulgó en la Luna, el viaje también tuvo consecuencias negativas. Tras una gira mundial de "mucha juerga, muchas fiestas, muchas mujeres", se divorció y acabó ingresado en un hospital psiquiátrico. Con 42 años, decía sentirse "vacío, como si la tierra le hubiera castigado por la imprudencia de haberla abandonado".
escucha aquí el podcast

Viaje a la Luna: bendición y maldición
Su compañero Michael Collins, que orbitó la Luna mientras Armstrong y Aldrin la pisaban, confesó que la experiencia le provocó un profundo "aburrimiento terrestre". Tras la misión, ya nada le resultaba tan emocionante como lo que había vivido en el espacio, lo que también le condujo al divorcio y truncó parte de su vida personal.
El ermitaño, el místico y el buscador de reliquias
En el extremo opuesto se encuentra Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, quien se aisló del mundo y se volvió taciturno. Javier Sierra ha relatado en 'Herrera en COPE' su encuentro personal con él en Tenerife en 2011: "Fueron 3 días en los que me sentaba a comer cerca de él". Sierra ha explicado que Armstrong conversaba si se le trataba como persona, pero "se cerraba" si se pretendía hacerle una entrevista o grabarle. El astronauta falleció un año después, en 2012.

Otros siguieron un camino místico, como Edgar Mitchell (Apolo 14), quien realizó experimentos de telepatía durante el viaje. A su regreso, fundó el Instituto de Ciencias Noéticas para investigar la "conciencia universal" que, según él, lo integraba todo, aunque este "ensimismamiento" también le costó su matrimonio.
Un caso igualmente singular es el de Jim Irwin (Apolo 15). La aventura lunar fue tan emocionante para él que, a su vuelta, decidió emprender una nueva misión. Siendo evangélico, se propuso "buscar las mismas huellas que nosotros hemos dejado en la Luna, pero que sean las huellas de dios en la tierra", y se embarcó en la búsqueda del Arca de Noé.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



