"Muchas veces los funerales se convierten en homenajes y creo que en Adamuz se ha pretendido convertir el homenaje en un sustitutivo del funeral para cerrar rápido la página y negarles la verdad sobre lo sucedido"

El profesor de Ética Ricardo Calleja analiza la decisión del Gobierno de aplazar el acto laico y la pugna entre política y religión por la despedida a las víctimas

El obispo de Málaga oficia una misa funeral en la Catedral de Málaga por las víctimas, heridos y familiares del reciente accidente ferroviario en Adamuz

EFE

El obispo de Málaga oficia una misa funeral en la Catedral de Málaga por las víctimas, heridos y familiares del reciente accidente ferroviario en Adamuz

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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La tragedia de Adamuz ha abierto un profundo debate sobre cómo la sociedad debe despedir a sus víctimas. Mientras este jueves se celebra la misa funeral en el palacio de los deportes de Huelva, oficiada por el obispo y el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, el Gobierno ha pospuesto sin fecha el funeral laico de Estado que había pactado con Juanma Moreno debido a la oposición de los familiares. Este dilema ha sido analizado en 'Herrera en COPE' por el profesor de Ética Ricardo Calleja.

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Despedidas frente a homenajes

Calleja establece una distinción clave para entender la controversia: la diferencia entre despedidas y homenajes. Según explica, "la muerte es un desgarro, un momento emocional muy fuerte y es un misterio, y necesitamos afrontarlo y procesarlo de modo ritual", algo que el cristianismo hace rezando por el eterno descanso. Por otro lado, está el homenaje, que pertenece a lo que Jorge Manrique llamó la "tercera vida de las personas, de la memoria colectiva".

El problema, según el profesor, surge cuando se confunden ambos conceptos. "En la vida social las cosas son lo que parecen", afirma, y cuando una ceremonia civil sustituye al funeral en el momento del duelo, "lo que era un homenaje se parece a un funeral". Calleja considera que "en esta ocasión se ha pretendido convertir el merecido homenaje en un sustitutivo del funeral" para, en su opinión, "cerrar rápido la página y para negarles a las víctimas el verdadero homenaje, que es la verdad sobre lo sucedido".

En esta ocasión se ha pretendido convertir el merecido homenaje en un sustitutivo del funeral"

Ricardo Calleja

Profesor de Ética

Los riesgos de la celeridad

Este tipo de "apresuramientos ceremoniales" conlleva, según Calleja, dos grandes riesgos. El primero es homenajear a las víctimas "como si no hubiera que hablar de la responsabilidad o, en su caso, de la culpa". Este enfoque, advierte, busca "pasar página cuanto antes". El segundo riesgo es que la ceremonia se convierta en un campo de batalla donde "la religión y la política se disputan cuál es el horizonte último de la vida y el horizonte de la esperanza humana".

El obispo de Córdoba oficia el funeral organizado por el Obispado de Córdoba en la caseta municipal de Adamuz (Córdoba) por las víctimas del accidente de trenes

EFE

El obispo de Córdoba oficia el funeral organizado por el Obispado de Córdoba en la caseta municipal de Adamuz (Córdoba) por las víctimas del accidente de trenes

Ante la pregunta de si es mejor separar los actos religiosos de los civiles, Calleja recuerda el principio de "dar al César lo que es el César y a Dios lo que es de Dios", aunque admite que "nunca es fácil". Subraya que España no es un Estado laico, sino aconfesional, y que la Constitución "manda colaborar con la Iglesia católica, dice explícitamente, y las otras confesiones". Por ello, la presencia de autoridades como los Reyes en la misa funeral de Huelva es, a su juicio, adecuada.

El profesor de Ética argumenta que las autoridades deben adaptarse a las circunstancias y a los sentimientos de los afectados. "Si resulta que la gente afectada, pues, de modo muy preeminente, tiene una vivencia y un sentimiento también católico, pues las autoridades, empezando por el Rey, pues se tienen que adaptar a eso". Critica duramente la idea de crear ceremonias alternativas desde el poder político para reemplazar el consuelo que muchos encuentran en la fe.

La solución al problema del pluralismo religioso y de la relativa neutralidad del estado no es inventarse una liturgia paralela y nueva"

Ricardo Calleja

Profesor de Ética

Para Calleja, la respuesta a la pluralidad de la sociedad no es inventar una "liturgia paralela y nueva que está en manos de los políticos". Se pregunta retóricamente: "Si a la mayoría de las víctimas les consuela la fe y el credo y la liturgia, ¿por qué andar inventando liturgias de palo?". Añade que incluso personas no creyentes que asisten a funerales religiosos encuentran en ellos consuelo y un momento para la reflexión, demostrando que no son actos "excluyentes".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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