"Conocí a un espía: no pensemos que es como en las películas. Él decía que hacía negocios de importación y que tenía inversores rusos"
El hombre, hijo de un 'niño de la guerra' educado en Rusia, operaba en España bajo la fachada de empresario y fue descubierto por un cúmulo de casualidades

Escucha 'la hora de los Fósforos' del lunes 2 de marzo
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El programa 'Herrera en COPE' ha abierto sus micrófonos en la sección 'La Hora de los Fósforos' para que la audiencia compartiera sus experiencias e historias relacionadas con el mundo del espionaje. La propuesta ha destapado testimonios sorprendentes, desde el espionaje doméstico más tierno hasta tramas de espionaje internacional que superan la ficción.
Entre todas las llamadas, ha destacado la de José Manuel, un oyente que ha relatado su insólita relación con un exagente de la KGB que operó en España. El testimonio ha revelado cómo la realidad de los espías dista mucho de la imagen cinematográfica, mostrando a agentes infiltrados en la vida cotidiana bajo las apariencias más inesperadas.
Un 'chico para todo' de la KGB
José Manuel ha explicado que conoció a esta persona, de nacionalidad española, a través de una relación comercial que nunca llegó a materializarse. Se trataba del hijo de un 'niño de la guerra' que fue trasladado a Rusia durante la Guerra Civil, donde nació y se educó. Según el oyente, estos agentes "hacen de todo, son chicos para todo. Hacen temas comerciales, hacen temas políticos, hacen temas de espionaje, como vemos en las películas, y son los ojos de la potencia que los paga en el sitio donde los manda".
Los espías no son como nos creemos en las películas"
Fósforo
La coartada de este espía era su actividad como empresario. "Él decía que hacía negocios, que hacía negocios de importación, pero que tenía inversores rusos", ha detallado José Manuel. Las sospechas del oyente comenzaron a tomar forma tras atar cabos y, sobre todo, cuando un amigo suyo se lo encontró en Angola "en la época de la intervención soviética". Finalmente, llegó a la conclusión de que "efectivamente, este hombre era un agente".
Posteriormente, José Manuel confirmó que había sido exagente de la KGB y descubrió otros detalles sorprendentes de su actividad en España. Al parecer, fue uno de los encargados de traer dinero en valija diplomática para los sindicatos de clase españoles de izquierdas cuando se establecieron relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Además, la última vez que supo de él, estaba trabajando como "asesor con los independentistas en Cataluña en el primer movimiento independentista catalán, cuando la época de Rajoy".
Del espionaje internacional al doméstico
La sección también ha recogido otras historias más mundanas. Una oyente llamada María se ha definido como una "espía de visillo" que colaboró con la policía para acabar con el menudeo de droga en su calle. Su ayuda fue tan crucial que llegó a ceder su propio piso a los agentes para que pudieran pillar a los traficantes "in fraganti".

Policía Nacional
Otro de los testimonios más comentados ha sido el de Javier, un padre que espió a su hijo de siete años en su primer día yendo a comprar solo. Se disfrazó, lo siguió y lo grabó para asegurarse de que todo iba bien, para después decirle que lo había vigilado a través de las cámaras de tráfico y del supermercado. Por su parte, Isabel ha contado cómo su hermano la espiaba para que no fumara, llegando a impregnar con un líquido amargo todos los cigarrillos de su paquete.
El programa también ha servido para recordar el caso del bisabuelo de otra oyente, María, un agregado militar y espía en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial que, según la historia familiar, murió envenenado por una espía francesa. Una trama de espionaje que, como muchas otras compartidas en antena, demuestra que la realidad, en ocasiones, supera con creces a la ficción.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




