José María, pasajero que avisó de que había un segundo tren siniestrado: "Caminé hasta que vi a un guardia civil; nos quedamos los dos igual de sorprendidos"
Jorge Bustos entrevista a José María Galán, que relata su histórico relato después de que anduviese herido entre los restos para informar a la Guardia Civil de que había otro tren accidentado

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La tragedia ferroviaria de Adamuz, en la que ya se han recuperado 45 cadáveres, tiene en el testimonio de uno de sus supervivientes una pieza clave para entender el caos de los primeros momentos. José María Galán, pasajero del tren Alvia, ha relatado en el programa 'Herrera en COPE' cómo, tras sobrevivir al impacto, caminó herido entre los restos hasta encontrarse con la Guardia Civil y alertarles de la existencia de un segundo tren accidentado, del que no tenían constancia.
El relato de un superviviente
José María Galán viajaba en el vagón 4 del Alvia, en la plaza 13A. En la entrevista con Jorge Bustos, explica que la primera sensación no fue la de un choque, sino la de "vibraciones muy fuertes" que venían "desde el suelo hacia arriba". Galán, usuario frecuente de esa línea, ya había experimentado problemas de puntualidad y seguridad en el pasado, pero lo que sintió el domingo fue diferente: "una salida de vía que la notamos perfectamente".

Vista de la locomotora del tren Iryo que descarriló en primer lugar y provoco el accidente, en el lugar del siniestro en Adamuz
Tras las vibraciones iniciales, se sucedieron "múltiples impactos" y una violenta sacudida lateral que le ha provocado fisuras en las costillas. "El chico que iba al lado mío se agarró, nos agarramos los dos, y suerte o muerte, o sea, esto ya ahí no tienes nada que hacer, no tienes posibilidad ninguna de decidir tu vida", ha narrado sobre la impotencia vivida en esos segundos.
Cuando el tren se detuvo, el escenario era de "la más completa oscuridad" y un silencio sepulcral que en seguida se rompió por los llantos y las preguntas. En medio del humo, los pasajeros se ayudaron para abrir una ventana y poder respirar, sin saber aún qué había ocurrido exactamente ni la magnitud del siniestro.
La caminata que destapó la tragedia
Tras evacuar el vagón y ponerse a salvo, los supervivientes llamaron al 112, desde donde les comunicaron que "la ayuda ya está en camino". Sin embargo, al no ver llegar a nadie, y observando unas luces azules y naranjas a lo lejos, José María Galán tomó una decisión. "Digo, mira, me voy a poner y me puse las botas [...] me voy allá, porque no sé qué coño me iba a encontrar", explica.
Comenzó entonces una caminata por un terreno desconocido, esquivando cables que no sabía si tenían electricidad. La distancia hasta las luces de emergencia era "mucho mayor de lo que había estimado". Al llegar, se encontró con toda la atención de los medios de emergencia centrada en el tren Iryo, cuyo sexto vagón había descarrilado, impactando con el Alvia en el que él viajaba.
El guardia civil reaccionó con con sorpresa, yo también, porque tampoco sabía nada del otro tren"
Pasajero del tren Alvia
Fue entonces cuando se acercó a un oficial de la Guardia Civil. "Me dijo que de qué tren venía, y le dije que venía del de del Alvia, del de Huelva", cuenta Galán. La reacción del agente, y la suya propia, fue de total estupefacción, ya que en ese momento cada uno de ellos descubrió la existencia del otro tren implicado en el accidente.
Más sobre los trenes
La batalla por las causas del accidente
Mientras el relato de José María Galán ilustra el drama humano, la investigación se centra en por qué descarriló el Iryo. Con el sabotaje y el error humano descartados, la hipótesis de un defecto en la vía cobra fuerza frente a la de un fallo en el propio tren. La aparición de muescas en las ruedas de varios trenes que pasaron por ese punto, compatibles con una brecha en la soldadura de un carril, apunta a un posible mal estado de la infraestructura.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha admitido que el estado de la vía es una "posibilidad innegable", pero ha querido desvincularlo de la gestión de su ministerio. "No estamos ante un problema de falta de mantenimiento, no estamos en un problema de obsolescencia y no estamos en un problema de falta de inversión, estamos ante otro problema que tendremos que determinar", aseguró Puente.
Las palabras del ministro, que apuntan a un suceso "singular" y nunca antes visto, alimentan la "batalla por el relato" en un momento en que surgen preguntas sobre si el aumento de tráfico ferroviario por la liberalización está tensionando el mantenimiento de las infraestructuras, cuya competencia recae en Adif, bajo el paraguas del Gobierno.
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