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Luis del Val, sobre Marlaska: "Al salir del armario se debió de dar un golpe en la cabeza"

El periodista critica al ministro del Interior por arremeter contra Cs por "pactar de forma obscena con quien limita derechos LGTBI", en referencia a Vox

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Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:45

Hay  más de once millones de españoles que votaron opciones conservadoras o de derechas, y entre esos once millones de españoles, que a ninguno de ellos, macho  o hembra de origen, se le ocurra pedir apoyo a la LGTBI porque la organización se ha politizado y ha decidido que para ser un homosexual de provecho hay que ser de izquierdas.

Por si fuera poco, estimulado por las consignas de un ministro de Interior, el movimiento para la tolerancia ha lanzado botes de cerveza, empujado y acosado a los representantes de Ciudadanos, a los que protegió para que no fueran pisoteados, con riesgo ante la numerosa manada cabreada, unos policías municipales, el mismo gremio al que pertenecía el padre del actual ministro de Interior de los homosexuales.

Porque ayer, claramente, dejó de ser ministro de todos los españoles y el forofo que llevaba dentro, el sectario de la política se apoderó de él. Y comenzó un strip-teas en dos tiempos: primero, cuando en una especie de recepción a los tolerantes se creyó que estaba en una campaña electoral y cargó contra los partidos que no eran de izquierdas o simpatizantes del terrorismo y la secesión. Y, segundo, cuando ante las noticias del escrache sufrido por los representantes de Ciudadanos, vino a decir que se lo merecían por haber ido a provocar. Esa misma y totalitaria estupidez ya la dijo  cuando fueron a Alsasua donde la cobarde manada de los proetarras  estuvo a punto de linchar a unos guardias civiles que iban de paisano con sus novias.

¿Qué le ha sucedido a Fernando Grande Marlaska?  Estuvo amenazado por ETA,  que quería matarle, pero parece que le produce asco que unos ciudadanos, con redaños, se acerquen hasta el pueblo de los matones para demostrarles que el acoso, la hostigación, la persecución, la cacería de muchos sobre unos pocos, esa estampa de la más bellaca de las cobardías, no es admisible. Y que ayer, en un movimiento cuya bandera y lucha es la tolerancia, se mostraran violentos y amenazadores, es decir, profundamente intolerantes. Es una victoria del sectarismo de los dirigentes de este movimiento que han politizado la LGTBI y la han convertido en un movimiento exclusivo e intolerante.

Por cierto, esos partidos políticos que lanzan mordiscos dentro del ayuntamiento, y se empeñan por la fuerza en colocar una bandera secesionista, los partidos con los que pacta el gobierno del que forma parte Grande-Marlaska, esos no son peligroso, sino  pacíficos partidos, mansos y tolerantes. Bueno, a mordiscos y empujones, pero los mordiscos no matan.

El ministro de Interior de los homosexuales, anteayer ministro de Interior en funciones del Gobierno de España , ni va a dimitir, ni va pedir disculpas por sus vergonzosas declaraciones. No sabemos qué ocurrió. A no ser que, al salir del armario, se diera un golpe en la cabeza del que todavía sufre las consecuencias y que empaña muchas de sus positivas actuaciones interiores.

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