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La operación policial del robo de un móvil que se ha inventado Iglesias para resucitar en las urnas

Javier Negre destapa en 'Herrera en COPE' la verdad sobre el supuesto espionaje al líder de Podemos. Detrás, parece esconderse un lío amoroso

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Tiempo de lectura: 6'Actualizado 12:25

Este lunes de Semana Santa, Javier Negre ha dedicado su espacio en 'Herrera en COPE' a aclarar si es verdad que existió una operación policial para robar el móvil de la asistenta marroquí de Pablo Iglesias, Dina Bousselham, y filtrar a la prensa las conversaciones que ella y el líder de Podemos mantenían a través de Telegram. Iglesias se personó como parte afectada el pasado 27 de marzo en esta causa secreta que investiga la Audiencia Nacional y ha usado este asunto para tratar de hacernos creer falsamente que hubo una operación policial orquestada por Villarejo desde las cloacas del Estado para robar aquel móvil, espiarle y desacreditarle ante la opinión pública.

¿Pero es cierto entonces que se organizó una operación policial para arrebatarle el móvil a la asistenta de Iglesias? Negre asegura que no se organizó una operación policial para robarle el Sony Experia Z2 a Dinal Bousselham y menos comandada por Villarejo, según ha podido averiguar el periodista.

Dina Bousselham era asesora de Iglesias en el Parlamento Europeo. La joven había llegado a Madrid con 18 años procedente de Tánger, donde nació frente al que fue el palacete de la multimillonaria Barbara Hutton. Estudió en el Instituto Severo Ochoa y siguió los pasos de su padre al venir a la capital para estudiar Ciencias Políticas. En la Complutense conocería al profesor Pablo Iglesias, que le pondría matrícula de honor y años después la convertiría en su mano derecha en la Eurocámara cuando Iglesias era eurodiputado. Su relación se estrechó tanto que los rumores de que ambos mantenían una relación sentimental inundaron algunos digitales cuando se conoció que Iglesias y Tania Sánchez habían roto en 2015. No hubo ni confirmación ni desmentido del romance. Sólo silencio. En noviembre de 2015, Bousselham denuncia en una comisaría que le robaron su teléfono móvil a la salida de un Ikea en Madrid. Meses después, en julio de 2016, varias de las conversaciones y documentos internos de la formación que tenía ella en ese teléfono aparecieron en ‘El Confidencial’ y ‘Ok Diario’. En el caso de ‘El Confidencial’ se trató de un informe interno de Podemos sobre cómo debía Iglesias afrontar un careo televisivo contra el líder de Ciudadanos Albert Rivera durante la campaña electoral de 2016. En él se decía, por ejemplo, que Iglesias no podía pestañear 75 veces por minuto. En el caso de ‘Ok Diario’ se trataron de las conversaciones machistas de Iglesias con varios dirigentes de Podemos a través de Telegram en las que Iglesias decía que iba a azotar a la presentadora Mariló Montero hasta que sangrase o se presentaba como un macho alfa. Desde Podemos contaron a sus periodistas de confianza que se podía tratar de una filtración por parte de uno de los participantes en las conversaciones que andaba cabreado. En ningún caso mencionaron ningún robo de móvil ni ninguna operación policial para desgastar a su líder. Iglesias guardó silencio y ni siquiera denunció la aparición de estas conversaciones privadas a pesar de que era conocedor de que procedían del al móvil de Dina que lo había denunciado en comisaría en noviembre de 2017. Según su versión, la sustracción se produjo a las puertas de un Ikea en Madrid.

Los implicados en la investigación se preguntan por qué no lo denunció un político tan acostumbrado a llevar a los tribunales a los medios que van en contra de él. Uno de ellos me ha dicho lo siguiente: “Iglesias tenía toda la información que estaba en ese móvil, sabía el tipo de información que contenía y si lo denunciaba corría el riesgo de que realmente se supiese que todo se pudo haber debido a un ataque de cuernos y que se empezase a hablar de su supuesta relación con Dina en un momento en el que empezaba a salir con Irene Montero”. Esta fuente asegura que el líder de Podemos prefirió aguantar el chaparrón informativo antes que dar pie a que aflorasen sus intimidades en los medios.

Iglesias, de hecho, ni siquiera tuvo el móvil físico en sus manos, pero sí la tarjeta SIM del teléfono de Dina que guardaba esa información. Una persona del entorno de Dina hizo llegar esa simcard a la revista Interviú asegurándoles que contenía imágenes en ‘top less’ de la asesora. La publicación, según varios ex empleados de la revista ya extinta, compró toda aquella información por si algún se confirmaba la relación entre Iglesias y Dina y esas fotografías eran carne de una buena portada. Finalmente el departamento jurídico de la revista y el editor y propietario del grupo Zeta, Antonio Asensio, descartaron la publicación del material y Asensio quedó con Iglesias para informarle de todo y hacerle entrega de la tarjeta SIM. Meses más tarde, en julio de 2016, parte de la información escondida aparecía en los dos digitales citados anteriormente.

¿Pero cómo fue posible que apareciera la información de la tarjeta si ésta había sido devuelta? El entonces director de Interviú, Alberto Pozas, fue  la persona a la que le llegó la información y se quedó con una copia de la tarjeta SIM. Y para ganar puntos con el comisario Villarejo, que entonces era una fuente privilegiada para algunos de sus reporteros, quiso entregársela en un restaurante. No tenía relación con él y pensaba que dándole un material tan sensible como apetecible lograría interlocución directa. El comisario, según su testimonio ante la Audiencia Nacional, dijo que entregó esa tarjeta al Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional, aunque él llegó a reconocer a su entorno haber hecho entrega de ese material a ‘El Confidencial’ y a ‘Ok diario’, dos medios entonces de su máxima confianza. Lo que sí desmintió el agente, en prisión desde 2017 acusado de los delitos de blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, es que hubiese participado en algún robo en el Ikea o que hubiese existido una operación policial para ello. 

No se sabe la identidad de la persona que le entregó la tarjeta a Pozas. Su testimonio en la Audiencia Nacional donde acudió como testigo y acabó como imputado sólo sirvió para despistar. Su versión resultó inverosímil hasta para el propio juez. El hombre había dimitió de su cargo como director de información nacional de La Moncloa de Pedro Sánchez cuando fue llamado a declarar para que no salpicase a Sánchez, pero no aclaró nada. Dijo que la tarjeta llegó a la revista a través de una carta anónima de una persona que se encontró la tarjeta en la habitación de un hotel donde se había hospedado Dina Bousselham. Lo que han contado a negre fuentes implicadas en el caso es fue una persona del entorno más próximo de Dina, movida por un ataque de celos, quien hizo entrega de ese material a Interviú. En su declaración ante la Audiencia Nacional, Villarejo dijo que se trataba de una compañera de Dina en el Parlamento Europeo que no se sentía correspondida por el “macho alfa”, como suele referirse a Iglesias Villarejo, y que le robó la tarjeta del móvil para vengarse de Dina y de Iglesias. 

Es la versión más creíble, pero hay otras. Algunas de ellas señalan también a un joven portugués que en 2015 era asesor del grupo Izquierda Unitaria Europea y labró una íntima amistad con Dina. Tan íntima que en 2018 se casaron en Portugal. Lo que cuentan esas fuentes cercanas al caso es que podría haber sido este chico cuando sospechaba que la relación de Iglesias con Dina traspasaba el ámbito profesional. El hoy asesor de la secretaria general de Podemos fue llamado a declarar ante la Audiencia Nacional e insistió en la versión del robo a las puertas del Ikea que había dado su mujer y negó haber sido el autor de la entrega de esa tarjeta a Interviú. Otras fuentes de Podemos insisten en la versión de que Dina haya podido ser víctima de los aparatos de inteligencia marroquíes. Dina tuvo relación con el Partido Marroquí Autenticidad y Modernidad, fundado por Fouad Ali El Rimma, gran amigo del rey marroquí y vinculado a los servicios de inteligencia del país norafricano.

Bousselham rompió relaciones con este partido cuando ingresó en Podemos y, por eso, en este partido algunos lo sitúan como un mecanismo de control sobre ella para que no contase información en contra.  De momento, Iglesias y Dina han requerido al juez que trate de evitar el contenido de la información íntima que estaba en el móvil y que ellos sospechan que podrían estar en manos de algunos medios. El magistrado pidió a Okdiario que entregase todo el material del móvil del que disponga, pero no ordenó registrar la sede del digital como se publicó.Será la Audiencia Nacional la que trate de esclarecer el enigma de qué persona hizo llegar ese material a la publicación y sus razones, pero lo que está claro es que no hubo una operación policial para robarle ese móvil a Dina con el ánimo de espiar y atacar a Iglesias como él ha venido denunciando estos días para resucitar en las urnas. "La imagen de su casoplón de Galapagar pesa más que la historia del móvil de su asistenta", ha señalado Negre. 

Tampoco lleva razón Iglesias cuando dice que la Policía se inventó pruebas para demostrar que su partido recibió fondos de Venezuela. Todas las denuncias que ha presentado contra Okdiario, que es el medio que ha venido publicando esas informaciones, han sido desestimadas por la Justicia. "Y yo siempre estaré del lado de la Justicia, aunque le moleste al señor Iglesias que no lleva bien que yo le critique desde los micrófonos de la cadena COPE", ha rematado Negre. 

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