"Una opción es presentar Presupuestos para perder la votación y activar el relato victimista para la campaña, porque la alternativa es encerrarse en el búnker y agonizar día a día"

Jorge Bustos analiza el naufragio en el Congreso del llamado escudo social y un texto para topar precios en situaciones de emergencia

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La desclasificación de los papeles del 23F ha servido básicamente para reivindicar el papel ejemplar del rey Juan Carlos en aquel instante histórico y por eso ahora están multiplicándose las voces que piden su regreso a España, a la democracia que él contribuyó a salvar. Son voces que piden su regreso espontáneamente, voces anónimas que se expresan en las redes, pero también voces institucionales como la del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.

A Feijóo le ha contestado el ministro Félix Bolaños, que por cierto es lo más parecido a un valido que hay hoy en España, el valido de Pedro. La propia Casa Real ha dicho que bueno, un poco lo mismo que la oposición y que el gobierno, que don Juan Carlos puede volver cuando quiera. Otra cosa es definir el momento exacto, ordenar los asuntos fiscales que haya que ordenar, decidir si el lugar de residencia debe ser o no la Zarzuela. Pero esto es lo que con buena voluntad ahora podría empezar a resolverse, porque va cundiendo la percepción general de que quizá ha llegado la hora del retorno, la idea de que no es bueno que pase sus últimos años fuera de España alguien como Juan Carlos I, sobre todo ahora que muchos habrán tomado conciencia de la dimensión histórica de su figura, precisamente gracias a los documentos publicados esta semana, que deberían servir a una reconciliación institucional y colectiva.

Los errores del hombre, que los hay, no pueden eclipsar los aciertos del estadista. Pero en todo caso, Rey solo hay uno, que es Felipe VI y es a quien le corresponde gestionar este asunto. Nadie mejor que él para calibrar los tiempos y las formas. Nadie ha hecho más que él en estos años por restaurar el prestigio de la corona en momentos muy complicados y nadie duda de que lo seguirá haciendo. Pero más allá de los efectos benéficos para la imagen de don Juan Carlos, no se puede negar que la iniciativa de la desclasificación tenía mucho de oportunismo político, de maniobra de distracción de un gobierno que sigue estando acorralado en el frente judicial y en el frente parlamentario.

En el primero, ojo ahora con la acumulación de indicios sobre el caso del rescate de Plus Ultra, con Zapatero y familia en el ojo del huracán caribeño. Y en cuanto a la debilidad parlamentaria, podríamos decir que cuando el humo de este revival del 23F se disipó, el bloqueo legislativo seguía allí.

Bloqueo en el Congreso

Se votaban cosas importantes ayer en el Congreso bajo esa misma cúpula tiroteada por Tejero. Bueno, traía al gobierno cuatro decretos para someterlos a la convalidación de la cámara: las ayudas a las víctimas de los accidentes de Adamuz y de Gelida, la revalorización de las pensiones, el llamado escudo social y un texto para topar precios en situaciones de emergencia. Bueno, pues los dos primeros han salido adelante por un amplísimo margen con la llamativa excepción de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda que votó en contra. Y me dirás, "¿Qué pasa, que María Jesús Montero está regatándole ayudas a las víctimas de Adamuz cuando pretende regalarles miles de millones a los separatistas catalanes a través de la financiación singular?" No, nada de eso. Tranquilidad, fue solo un error, un error aparatoso siendo la ministra de Hacienda. Pero un error. Estaría Marisú con la cabeza en otra parte, seguramente en Andalucía, y le dio al botón que no era. Pero su botón rojo fue una excepción anecdótica en un mar de color verde, aunque seguramente la campaña de las andaluzas le recuerden este fallo.

Tanto la revalorización de las pensiones como las ayudas a las víctimas de la tragedia ferroviaria salieron adelante con un consenso abrumador, lo cual demuestra que si el gobierno quisiera tirar el muro de una santa vez y traer medidas sensatas a la cámara que susciten consenso, podría cosechar más éxitos en las votaciones de los que viene cosechando. ¿Por qué no lo hace? No lo hace porque prefiere dividir. Necesita el muro para seguir caricaturizando la oposición como una horda fascista. Claro, si sus votantes radicalizados, a los que lleva años adoctrinándolos en la alerta antifascista, lo ven ahora votando con el PP, igual se sienten engañados y estamos en campaña. Así que Pedro mantendrá la estrategia de la polarización hasta el final. Vamos, Real.

Pero, ¿qué pasa con el llamado escudo social y con el tope a los precios? Pues que naufragaron aparatosamente, tal como había avisado Miriam Nogueras, que es la castigadora de Puigdemont. Junts se desmarcó de la izquierda y se unió a PP y a Vox para tumbar esos dos decretos. Entre otras razones porque resulta que Junts no es de izquierdas. A ver si nos damos cuenta. Es que es un partido de derechas, separatista, pero de derechas, y no está dispuesto, por ejemplo, a seguir prohibiendo el desalojo de inquiokupas, que es una medida que incluía el llamado escudo social, ni tampoco apoyar un mayor intervencionismo en el mercado. Pero Pedro no se quiere dar por enterado de que está cada vez más solo y sigue alimentando la ficción de que cuenta con una mayoría funcional, cuando cada votación se convierte en una ocasión para el fracaso desde hace tiempo. Y ojo, ya no es solo Junts; Podemos y Esquerra también se están bajando de la mayoría Frankenstein.

Rufián quiere seguir pegadito a Pedro, pero el que manda, que es Junqueras, se reunió con el presidente del gobierno y le dijo que si no cede a Cataluña la recaudación y la gestión del 100% del IRPF, Esquerra no apoyará presupuestos ni en Madrid ni en Barcelona. ¿Y qué ha hecho Salvador Illa? Pues él está decidido a ver el órdago. Presentará un proyecto de cuentas públicas catalanas, aunque su presunto socio se los tumbe. Y en ese caso, si se los tumba, igual tenemos elecciones anticipadas en Cataluña. Y en ese caso, y esto ya es una conjetura mía, igual Pedro siente la tentación de unir las generales a las catalanas. ¿Por qué? Porque Cataluña es el único caladero electoral de izquierdas que le queda.

Pero la pregunta ahora es, ¿va a cumplir la Constitución de una vez la ministra de Hacienda y de paso su palabra presentando un proyecto de presupuestos? Se lo preguntaron esta semana en el Congreso. “A la mayor brevedad”. Tres años llevamos sin presupuesto. María Jesús Montero, una mujer en busca de una ventana. Lady Window. Ministra, mire a su alrededor. Vive usted en un búnker y un búnker no tiene ventanas.

Otra opción es presentar las cuentas para perder la votación y activar un relato victimista con el que hacer campaña. Porque la alternativa es encerrarse en el búnker y agonizar día a día, derrota parlamentaria tras derrota parlamentaria hasta que llegue 2027, que será el año en que los españoles con su voto tendrán la oportunidad de abrir de golpe todas las ventanas para airear este ambiente enrarecido.

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Con Carlos Herrera

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