"El Loro Parque zurdo está cacareando su orgullo por el Gandhi de Moncloa pero, que yo recuerde, Gandhi no tenía tropas desplegadas en misiones de la OTAN"

Jorge Bustos analiza la comparecencia de Sánchez desde Moncloa para resucitar el eslogan de 'No a la guerra'

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Esta es la paradoja del pacifista belicoso, vamos a llamarla así, y la veremos con claridad a poco que nos alejemos un poco de la pancarta del 'no a la guerra'. Ya sabes que ayer el ídolo de Susan Sarandon, don Pedro Sánchez Pérez Castejón, alzó la pancarta del 'no a la guerra' en respuesta a la amenaza de Trump de cortar relaciones comerciales con España por negarle el uso de las bases de Rota y de Morón para la operación contra Irán. En la enésima declaración sin preguntas, en un nuevo desprecio al Parlamento, Pedro nos explicó que no es que él esté a favor de los ayatolás, eso no, sino que él es pues como Otegi, un hombre de paz.

Pero, ¿cómo que no somos cómplices si formamos parte de la OTAN? Y si Pedro Sánchez ha sido el presidente que más ha aumentado el gasto militar durante su mandato de toda la democracia, que es, por cierto, una medalla que a Margarita Robles no le dejan ponerse en público para que no se enfaden los socios del gobierno, pero que te reconoce cualquier general con el que hablas. Presume Sánchez de coherencia cuando su gobierno ha estado exportando armas a Israel hasta el año 2025, hasta que el año pasado alguien en Moncloa se dio cuenta de que, hombre, el relato pacifista quedaba un pelín cojo si seguían haciendo negocios con Netanyahu y ordenó cancelar las operaciones de venta de armas.

Pero seguimos siendo la novena potencia armamentística del mundo, en 2025 vendimos armas por valor de 12.500 millones de euros. No está mal para ser pacifistas. Pero es que además España tiene tropas en muchas misiones en el exterior en este momento. En concreto, hay efectivos españoles en Irak, Líbano, El Mar Rojo y Turquía. O sea, que solo en Oriente próximo el gobierno tiene desplegados a más de 1.300 soldados, una fragata y una batería de misiles Patriot. Que hombre, no son tan dañinos como un vídeo en la red social de un tecnoligarca, pero algo de pupa te hace un Patriot si te cae encima. Y si la OTAN acaba entrando de alguna forma en este conflicto, por ejemplo, si Turquía es alcanzada por un misil iraní e invoca el artículo 5 del tratado de la OTAN, que obliga a todos los países miembros a solidarizarse, entonces nuestros soldados deberán entrar en combate como los del resto de la OTAN. Presume Sánchez de coherencia pacifista cuando en la cumbre de la OTAN del año pasado, aunque luego hiciera el paripé de colocarse en un rincón de la foto y dar un canutazo diciendo lo contrario de lo que había hecho. Lo cierto es que estampó su firma junto a la del resto de socios, comprometiéndose a destinar el 5% a defensa, como recordó Georgia Meloni.

Entonces, ¿qué está pasando aquí? ¿Tenemos un gobierno pacifista o tenemos un gobierno mentiroso? Pues como diría don Mariano, no quiero responder a esa pregunta porque no es cuestión de crear mal ambiente, pero se la trasladaré a las 9 al ministro Carlos Cuerpo que nos va a atender muy amablemente como es él. La única verdad, lo reconozcan o no en público los miembros de este gobierno, es que toda la comparecencia de Pedro Sánchez de ayer fue un gigantesco paripé preelectoral. No sabemos si adelantará elecciones, que sería la única forma de capitalizar el efecto pancarta porque si no se le va a diluir, pero sí sabemos que la legalidad electoral le importa bastante menos que la encuesta de mañana en Valladolid. Por eso saca la pancarta.

Un relato simplón, binario, de sí o no, de malvados frente a patíficos, dirigido a ese millón de abstencionistas de izquierda los que se han pretende traer de vuelta al PSOE ¿Cómo? Pues desempolvando aquellas manifas contra que acabaron, 11-M mediante, con la victoria por sorpresa de un tal Zapatero. Ese relato causó ayer gran entusiasmo en la prensa del movimiento, que se ha contagiado de una cosa que vamos a llamar el jugadamaestrismo del procés, ¿te acuerdas? Cuando TV3 jaleaba enloquecida cada vídeo de Puigdemont como una jugada maestra. Y luego pasaba lo que pasaba. Pero bueno, pues hoy el loroparque zurdo está cacareando su orgullo por el Gandhi de Pozuelo que vive aún en la Moncloa. Jugada maestra. Pero que yo recuerde, Gandhi no tenía tropas desplegadas en misiones de la OTAN. Y sobre todo Gandhi no llevaba 8 años en el poder rodeado de escándalos de corrupción y sin mayoría parlamentaria y practicando en política interior todo lo contrario de lo que predica en política exterior, el muro. Por cierto, en política exterior tampoco practica lo que predica, según reveló la portavoz de la Casa Blanca.

¿Y a quién creemos ahora? ¿A Donald o a Pedro? Entre troleros anda al juego. Pero si ahora mismo no están nuestros soldados cooperando con el ejército americano, lo estarán en breve, porque el curso de la guerra obligará a ello, porque pertenecemos a un club de apoyo militar mutuo llamado OTAN y estamos a un impacto de dron de responder militarmente como europeos del Atlántico Norte. Si el Gandhi de Pozuelo fuera coherente, realmente convocaría un referéndum para deshacer lo que hizo Felipe González. OTAN no bases fuera.

Eso sí sería coherencia, sería garrafal, pero sería coherencia. No sea que esperan Ione, Irene y Pablo para exigírselo. Si no espabilan los de Podemos, Pedro les va a comer todo el espacio las generales, que es el único propósito de todo este montaje, acercarse en número de escaños al PP, subsumiendo en el PSOE todo el de la extrema izquierda. Eso es todo, todo el propósito. Hombre, pero esto de proclamar tu pacifismo cuando tus aliados están en guerra exponiendo la economía española a las represalias de Trump y todo por cálculo electoral, eso no es propio de un gobierno responsable, es propio de un narciso incorregible, el que siempre ha sido y el que siempre será.

Y la oposición, ¿qué? ¿Cómo está reaccionando a la penúltima metamorfosis de Pedro? Menos mal que no han caído en la trampa de decir sí a la guerra, que ya con el nivel que hay a un lado y a otro... De momento Feijóo está tratando de fijar una posición adulta, algo más adulta que el no a la guerra o el sí a Trump. ¿De qué se trata aquí? Se trata de respetar la inteligencia de los españoles. Se trata de decirles que se puede y se debe seguir defendiendo la legalidad internacional sin perjudicar por ello a nuestras empresas ni aislar a nuestro país de sus aliados. Se trata de criticar al mismo tiempo la agresividad real de Trump y el pacifismo falso de Sánchez. Se trata de honrar nuestros compromisos de defensa en público y en privado. Y se trata de decir no a la guerra, pero también no a la frivolidad, no al postureo y no a la campaña electoral incesante que somete a los españoles a un estrés insoportable.

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