"España, por sus hipotecas ideológicas rancias, llega desubicada al desafío más trascendental del mundo que se nos viene encima"

Jorge Bustos analiza las decisiones tomadas este martes en la cumbre en Paris para el conflicto en Ucrania

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 Ya sabes que la Pascua militar es un acto solemne de reconocimiento al trabajo de las fuerzas armadas que se celebra cada 6 de enero en el salón del trono del Palacio Real. Habla el ministro de defensa, en este caso la ministra Margarita Robles, que hizo ayer una encendida defensa de las mujeres militares, cosa que está muy bien siempre que no incluya Delcy Rodríguez. Claro que en estos momentos se encabeza una dictadura militar en Venezuela y después del ministro de Defensa habla el Rey.   

"El año 2025 con sus múltiples conflictos bélicos, crisis y tragedias humanitarias nos deja una sensación creciente de amenaza y vuelve a evidenciar cuán valioso, cuán necesario es tener unas fuerzas armadas con un alto grado de formación y adiestramiento, una aprobada capacidad de adaptación y bien equipadas. La presencia constante en tantos escenarios y nuestro compromiso con la seguridad internacional, con el multilateralismo y, en definitiva, con el orden global basado en no serían posibles sin la preparación que tanto prestigio nos ha dado y nos da en el mundo".

Estaba cantado que el discurso real en esta Pascua militar incluiría alguna referencia más o menos velada a la intervención de Donald Trump en Venezuela. Y ahí está la defensa del orden basada en reglas que efectivamente el nuevo imperialismo está enterrando a marchas forzadas. Europa se está quedando cada vez más sola en la reivindicación del mundo de ayer, el mundo del derecho internacional que salió de las cenizas de dos guerras mundiales, precisamente con el propósito de no volver a repetirlas.

Pero se da la paradoja de que mientras el Rey estaba defendiendo el multilateralismo en el palacio real y elogiando el compromiso de las fuerzas armadas para poder garantizar el orden democrático, Pedro Sánchez no estaba a su lado. Por primera vez en democracia, un presidente del gobierno se fumaba la Pascua militar y es verdad que tenía una buena excusa para hacerlo. La llamada cumbre de voluntarios convocada en por Macron para analizar la situación en Ucrania después de la injerencia trumpista en Venezuela. ¿Y por qué se convocaba esta reunión? Pues porque los líderes europeos temen que la intervención de Trump en Caracas entrañe alguna forma de pacto más o menos implícito con Putin para repartirse sus respectivas esferas de influencia. América para Donald desde Groenlandia hasta Tierra de Fuego, pasando naturalmente por Colombia y Cuba. Y Europa del Este para Vladimir y Taiwán para China.

Un nuevo modelo neoimperialista

Claro, ese es el nuevo mundo que se está dibujando, un nuevo mundo neoimperialista y que se fundamenta básicamente en el retorno de la ley del más fuerte y en el olvido de la diplomacia y del respeto a la soberanía ajena. Muchos analistas se malician que en este 2026 Estados Unidos va a acelerar su desconexión de Europa, su ruptura más o menos explícita de la Alianza Atlántica para centrarse en América y en la región de Asia Pacífico, que es donde se juega la hegemonía mundial del siglo XXI. Y eso dejaría los europeos a merced de los planes expansionistas de Rusia.

Por eso los aliados europeos cerraron filas ayer con Dinamarca frente a la amenaza de Trump de anexionarse Groenlandia, que es una isla danesa, al menos mientras los groenlandeses no decidan lo contrario. Por eso varios países europeos están recuperando la mili. Por eso Alemania reformó su Constitución para forzar su ejército. Por eso Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, asusta cada tanto a las opiniones públicas europeas con la perspectiva de la tercera guerra mundial para que esas opiniones públicas acepten el incremento del gasto militar de sus gobiernos, aunque sea a costa de recortes en otras prestaciones con mejor venta electoral.

Y la pregunta es, ¿qué papel ocupa España en este debate? Porque algunos de esos voluntarios reunidos ayer en París de urgencia son países europeos dispuestos a poner tropas, dinero o armamento para defender a Ucrania sobre el terreno de la agresión rusa, al más alto precio, al precio incluso de que sus soldados regresen un día en cajas de pino, Dios no lo quiera, o al precio incluso de ejecutar ajustes en el gasto social para poder financiar el aumento de la inversión en defensa. ¿Está Pedro Sánchez dispuesto a asumir ese coste? En materia de rearme qué Credibilidad tiene en estos momentos Pedro Sánchez. Hombre, ya sabemos que desde el episodio de Porta no tiene la mejor relación con Felipe VI, pero ¿qué sentido tiene que Pedro haga apellas de la Pascua militar para hacerse una foto en París con mandatarios que dejaron de respetarle el día que se desmarcó de todos ellos en aquella cumbre de la OTAN? O el día que exageró su alineamiento con Palestina y su fobia a Israel por puro cálculo político interno.

Un acuerdo por Ucrania

"En Caracas supone un precedente terrible y un precedente muy peligroso. Un precedente que, por cierto, nos recuerda a agresiones pasadas y que empuja al mundo a un futuro de incertidumbre y de inseguridad como el que ya padecimos tras otras invasiones guiadas por la sed del petróleo. Como país, España que cree en la paz, en la diplomacia y en la Carta de Naciones Unidas, evidentemente no podemos aceptarlo, como tampoco podemos aceptar que se amenace explícitamente la integridad territorial de un estado europeo, como es el caso de Dinamarca. No podemos aceptarlo, no lo vamos a hacer como país, como gobierno".

Ojo, esto que dice Pedro tiene todo el sentido. Está muy bien sobre el papel y también tiene sentido la propuesta que formuló ayer, la de iniciar este próximo lunes una ronda de contactos con los partidos españoles para plantearles la posibilidad de despegar a nuestros soldados en la frontera ucraniana para vigilarla una vez que se acuerde el alto del fuego, que como dicen algunos podría llegar pronto. Y ojo, el Partido Popular debería apoyar a Sánchez en ese despliegue de nuestras tropas si quiere ser coherente con su posición en Europa. Eh, ahora bien, el problema es que Sánchez es presidente gracias a un excéntrico puñado de partiditos antiotan y no se puede ser europeo para determinadas fotos o para librarse de la Pascua militar y luego venderse como una especie de Che Guevara de Emidio Tucci para complacer a tus socios comentarios extremistas o a tus votantes podemizados.

Si uno está en contra de la ruptura del multilateralismo que promueve Donald Trump, entonces tiene que ser consecuente con la necesidad del rearme que nos reclama la OTAN. Pero aquel día Pedro se colocó la esquinita de la foto. En esa no quería salir. No fuera ser que se le cabreara Yolanda o Ismael Serrano o Bardem. Para tener una voz respetada en Europa hay que cumplir con los compromisos, empezando por los presupuestarios. Y tampoco se puede ir de líder europeo y luego pasarse años contemporizando con el chavismo, por decirlo suavemente, lo de contemporizar. O Bruselas o el grupo de Puebla. Pedro, decídete de una vez a ver si nos vamos a liar y acabamos mandando tropas a Nueva York para rescatar a Maduro.

Es verdad que la posición de Europa peligra cada vez más en un mundo de depredadores. No hemos hecho los deberes, pero es hora de tomar partido, ya vamos tarde. Esto de jugar a Gandhi comprado los chinos los días pares y plantear ahora lo de mandar soldados a Ucrania parece un poco contradictorio, ¿no? A no ser, claro, que todo sea retórica. Una vez más, como pasó con Gaza. Puro electoralismo para intentar rascar algo de iniciativa política, de esa iniciativa que te han quitado los tribunales y las encuestas y las elecciones en Extremadura. Vamos a recordar que Pedro es un tipo que no duda en mandar a una fragata escoltar a la flotilla perro flauta de Gaza les paga el avión de vuelta a casa, pero todavía no ha sido capaz ni de felicitar a María Corina Machado por su Nobel de la Paz, ni de llamar dictador a Maduro, ni de desautorizar a Delcy, con quien pensaba de hecho reunirse en Madrid, ¿te acuerdas? Gracias a los oficios de Aldama y Ábalos.

Si de verdad Sánchez está con Zelenski, si le importa de verdad el respeto a la soberanía y el orden occidental, que llame al PP para aprobar juntos unos presupuestos generales del Estado que incluyan el aumento sensible del gasto militar, el que nos pide la OTAN, porque en lo referente a Ucrania solo están de acuerdo los dos grandes partidos, PP y PSOE, pero como siempre en Mr. Handsome me temo que todo es postureo, le conocemos aquí de sobra y le conocen ya también en Europa. Ahora, al margen de Pedro Sánchez, que ya va teniendo cara de pasado, aquí lo importante es el futuro de Europa, porque lo que pase en la frontera este nos va a afectar inevitablemente en el sur. La pregunta es, ¿qué va a pasar este año con la guerra de Ucrania? ¿Se va a cerrar en falso obligando a Zelenski a entregar el territorio que exige Rusia por la fuerza, o sea, claudicar? ¿Y qué impacto tendría una victoria así de Putin en la política europea?

¿Hasta dónde puede escalar la tensión en el seno mismo de la OTAN entre la Unión Europea y Estados Unidos? Si Donald Trump se empeña en apoderarse de Groenlandia. Me temo que este año vamos a tener que hablar mucho de defensa, de compromiso militar, de europeísmo con hechos. Y me temo que España, por la debilidad de su gobierno y por sus hipotecas ideológicas rancias, llega desubicada al desafío más trascental del mundo que se nos viene encima. No estamos ni en el lado bueno ni en el lado malo, estamos en el lado irrelevante de la historia.

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