

"Albares tuvo la desfachatez de acusar a Meloni de teatrera por recibir a los presos liberados por Venezuela mientras a los españoles no los recibió nadie"
Jorge Bustos analiza los dardos de Cayetana Álvarez de Toledo al ministro de Exteriores por su postura sobre el país caribeño
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Pero como al presidente de Estados Unidos le gusta la gente que le rinde pleitesía, le mandó un piropo a Delcy la víspera misma de recibir a María Corina. Así deja claro quién manda y así se sienta a ver como las dos mujeres compiten por su favor. Eso le encanta. Como si fuera lo mismo, una criminal y una novel de la paz. Y hay que decir y hay que decirlo con tristeza, que de momento va ganando Delcy. María Corina Machado recibió un trato correcto, pero discreto, sin cámaras, sin especiales deferencias. Era aquella un almuerzo de trabajo y no una visita solemne. Ahora bien, ella no ha llegado hasta aquí para andarse ahora con susceptibilidades, ¿eh?. Y el coraje lo tiene probado. Sabe que hay que transigir pacientemente con el narcisismo del emperador para sacar algo positivo, como hizo Zelenski antes que ella.
Porque ni Zelenski ni María Corina luchan por su gloria personal, sino por la libertad de sus respectivas naciones. Sabemos que la líder opositora, la Némesis de Delcy, llegó a la Casa Blanca sobre las 12:30 hora local, 6:30 hora española. Sabemos que le enseñaron las dependencias del ala oeste, que almorzó con Trump y sabemos que ella llegaba con una misión, atraer a su anfitrión a la causa de la transición a la democracia, comprometerlo en un proceso que no se puede limitar solamente al control del petróleo.
Por cierto, ayer la flota estadounidense interceptó otro petrolero en el Mar Caribe, el sexto ya. Y yo no sé cómo se convence alguien como Trump de que el dinero no es tan importante como la democracia. Quizá halagándole la vanidad hasta el extremo de regalarle la medalla original del Premio Nobel enmarcada y con nota de agradecimiento. Eso es lo que hizo María Corina en un gesto que está dando mucho que hablar, pero que en realidad solo quiere decir una cosa. Me importa mucho más que Trump nos ayude a recuperar las libertades que este trozo de metal dorado. Ella ha justificado el gesto asegurando que solo ha pretendido emular el regalo que el general La Fayett, héroe de la independencia de Estados Unidos, le hizo a Simón Bolívar.
No sé si Donald Trump sabe quién es el general La Fayett, no lo juraría, pero en fin, vamos a tener que esperar. Vamos a tener que esperar para ver si el encuentro entre la líder opositora y el presidente de Estados Unidos surte algún efecto con vistas a acelerar la transición democrática en Venezuela.
Ojalá Marco Rubio decante la balanza en esta especie de competición entre el bien y el mal, entre María Corina y Delfi, por ganarse la confianza definitiva del emperador. Ahora, no podemos ser muy optimistas si atendemos a lo que dijo ayer la jefa de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, mientras se encontraban reunidos Trump y y María Corina. Dijo que al presidente le gusta como está cooperando Delcy y que la Nobel de la Paz no es la persona idónea para suceder a Maduro. Y que habrá elecciones, pero no de momento. Así que la lucha de los venezolanos para recuperar su democracia va a tener que continuar.
Álvarez de Toledo, contra Albares
Por cierto, una buena amiga de María Corina Machado es la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, que ayer le dio un buen repaso al ministro Álvarez en el Congreso.
“¿Sabe lo que es tomar el pelo a los venezolanos?. No llamar dictador a Maduro, blanquear a la dictadura, criticar la operación de Trump, pero arrogarse él los resultados. Intentar que la transición no prospere. El si se quede y sobre todo participar, sí, la embajada de España en Caracas en una maniobra sórdida para sabotear al mandato popular y democrático. Se lo repito por si no lo ha entendido bien. Trump extrajo de Venezuela al usurpador de la presidencia. Ustedes extrajeron al presidente legítimo”.
Se refiere a Edmundo González. Claro. Hay una palpable diferencia entre una parlamentaria que se cree lo que dice que está comprometida intelectualmente con lo que defiende en el momento en el que lo defiende y un ministro de vocecilla atiplada que nos endilga un argumentario de palo sobre la importancia de la paz y de la democracia y de la soberanía mientras da cobertura a los turbios manejos de Zapatero con el chavismo. Hay diferencia. De hecho, el propio Albares tuvo la desfachatez de acusar a Meloni, a Georgia Meloni de teatrera, por recibir a pie de escaleras a los presos italianos liberados en Venezuela, mientras que a los cinco presos españoles no los recibió nadie al aterrizar en Barajas. Casi los escondieron. No fuera ser que dieran públicamente las gracias a Donald Trump en vez de a ese expresidente del gobierno al que Delcy llama 'mi príncipe'.
Continúa la tensión en Irán
Y en Irán el pueblo sigue dejándose la vida en demanda de libertad, aguardando con impaciencia la intervención que ha prometido Donald Trump y que se puede producir en cualquier momento. Pero claro, conociendo a Trump y su afición a los bandazos, sea por estrategia o por capricho, el ataque anunciado también se puede acabar posponiendo sin edie. Y eso es lo que parece que ha ocurrido gracias a la mediación in extremis de los países árabes, muchos de ellos del Golfo, aliados con Estados Unidos, que lo que temen es una represalia de Terán que les afecte y que desequilibre toda la región si Estados Unidos cumple su amenaza militar.
Así que Trump parece haber pospuesto el ataque y a cambio Irán ha parado las ejecuciones de manifestantes detenidos en las protestas. Así que ahora mismo la situación es de calma tensa, eh, que en cualquier momento se puede romper. En todo caso, el régimen islamista ha entrado en una fase tan sangrienta que ya no admite marcha atrás. La guardia revolucionaria ametralla a los manifestantes y luego oculta los cuerpos. Nadie se atreve a dar una cifra exacta de víctimas, pero sabemos que son miles. Seguramente decenas de miles. Ya está el régimen en ese punto que describe magistralmente Shakespeare Macbeth en el acto tercero, escena cuarta, cuando el sanguinario usurpador del trono de Escocia reconoce su extravío moral después de ordenar otro asesinato y dice aquello de
“estoy nadando en un mar de sangre y tan lejos ya de la orilla que me es indiferente avanzar o retroceder”. Así que avanza, claro, huye hacia delante en su crueldad hace enloquecida. Pues eso mismo podría decir Jamenei si leyera algo distinto del Corán, aunque solo fuera para variar.
Groenlandia, punto caliente
Y el otro punto caliente es Groenlandia. Bueno, lo de caliente, lo de caliente, hablando de Groenlandia es un decir, pero el hecho es que algunos de los principales países europeos van a poner botas europeas sobre la isla ártica para tratar de disuadir a Trump de una anexión por la fuerza. Ya sé que el mero hecho de enunciar todo esto suena a distópico. Soldados europeos contra soldados estadounidenses. Pero es lo que hay en 2026, ¿qué quieres que le haga?. Francia, Alemania, Suecia y Noruega ya han anunciado el envío de tropas a territorio groenlandés. Y ojo, porque Margarita Robles no ha descartado que nosotros también terminemos enviando tropas. Bueno, no lo ha descartado, pero tampoco parece muy dispuesta.
Lo ha hecho con una expresión muy española, “iremos viendo”. Un poco de monólogo de Gila: “¡enviad tropas a defender Grogelandia frente a Estados Unidos! Bueno, bueno, y así eso lo vamos viendo”.
A ver, para salir del paso sirve la expresión, pero me temo que no es una postura de país demasiado sólida ni demasiado concreta, ni para cumplir con nuestros aliados, ni para pedir el apoyo de Feijóo el lunes en esa reunión sobre defensa que van a mantener el presidente del gobierno y el líder de la oposición. Y en esta materia, en defensa, el gobierno haría bien en rebajar ya sus habitales habituales andanadas contra el PP, porque no tiene a otro aliado en el Parlamento para afrontar la política exterior de un país mayor de edad y miembro de la OTAN. Para todo lo demás, para fingir que hace algo en materia de vivienda o para poner a todas las autonomías en contra de su modelo de financiación pactado con Esquerra. Para eso sí, para eso el gobierno se basta solo.



