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Santi González: “Hay en Sánchez un efecto de corrección que hace que ninguna posición o manía le dure mucho”

Los continuos cambios de opinión del presidente del Gobierno son más que un desconcierto 

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Santiago González

Colaborador

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 08:30

El análisis de actualidad de Santi González en 'Herrera en COPE'.

Un defecto notable de Pedro Sánchez es que casi siempre se equivoca en sus tomas de posición. Hay en él un efecto corrección que hace que ninguna posición o manía le dure muchoNicolás Maduro, un suponer. Ayer pasó a calificarlo de ‘tirano’ en una disyuntiva imposible. “Maduro es todo lo opuesto a la izquierda”, había dicho antes, y ayer, en la República Dominicana, remató: “Quien contrapone socialismo y libertad, quien responde con balas y prisión a las ansias de libertad y democracia; no es un socialista, es un tirano”. 

Esto, ya digo, no es inconveniente. Recuerden que apenas un mes antes de entrar en la Moncloa impulsado por los golpistas catalanes entre otros indeseables, había dicho para calificar a Quim Torra: "Catalunya necesita un ‘president’ que gobierne, no un racista al frente de la Generalitat". Son dos ejemplos de su incompetencia sintáctica en general y de su incapacidad para la disyuntiva en particular. Vamos a ver, Pedro, cuando termines la tarea que te impuso Patxi López, de aprender lo que es una nación, podrías ensayar este sencillo ejercicio intelectual: se puede ser al mismo tiempo ‘president’ y racista, Torra es un caso de libro. Otra cosa sería un president que gobierne, pero tampoco él es un presidente del Gobierno que gobierne, cada uno en su ámbito.

Maduro es un socialista  y un tirano, lo uno no quita lo otro. El PSOE acuñó un eslogan para definirse marcando bien la linde: “socialismo en libertad”. Ahí fueron superados por el eurocomunismo que saltó la barrera: “Socialismo es libertad”. Ahí estaban como ejemplos: Ceaucescu, Honnecker, Castro y tantos otros. La identidad que ahora establece esta calamidad está más cerca de Carrillo que de Felipe, pero toda comparación es vana, como lo es comparar a los dos citados con Pedro Sánchez y Alberto Garzón, sus puestas al día, qué  vergüenza para la izquierda.

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