Antonio Agredano y su experiencia en una Banda Tributo: "Viajamos por toda España, por otros países y escenarios"
El cronista de Herrera en COPE habla de esos grupos que homenajean a grandes artistas y bandas de música.

Bandas Tributo, por Antonio Agredano | Crónicas Perplejas
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Queen, Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Amy Winehouse... nuestros Fósforos nos hablan de grupo de música que versionan a los más grandes y Antonio Agredano nos cuenta su experiencia en uno de ellos.
BANDAS TRIBUTO

Bandas Tributo, por Antonio Agredano | Crónicas Perplejas
Hace ya unos años me llamó mi amigo Gonzo, que es batería, y me dijo: «Tengo un colega que es igual que Kurt Cobain, está haciendo una banda tributo y necesita un bajista… ¿te apuntas?». Primero le dije que no lo veía, que es una cosa rara eso de las bandas tributo, casi algo teatral, que yo no me veía ahí… «Pero si tu grupo preferido es Nirvana, Agre», insistió. Y le dije que no. A los cinco minutos aún no había soltado el móvil. No paraba de darle vueltas al ofrecimiento. Y le volví a llamar: «Me apunto».
Tras un puñado de ensayos nos subimos a tocar en una pequeña sala ya desaparecida de Córdoba. The Buzz Lovers nos pusimos de nombre, por Love Buzz, mi canción preferida de ellos. Y fue tan divertido. Y se lo pasó tan bien la gente. Que ya no paramos durante cinco o seis años. Viajamos por toda España, por otros países, escenarios y escenarios. Mucho sold out. Mucha locura. Muchos amigos. Pogos, instrumentos rotos, una sonrisa permanente.
En un momento dado, por mi trabajo, por mis obligaciones, por mi paz, decidí abandonar el grupo. Ellos siguen tocando. No se los pierdan. Pero yo elegí un camino más pausado. Y no hay fin de semana que no extrañe, aunque sea un poquito, aquellas rutas de furgoneta, aquellas pruebas de sonido, el sonido de mi bajo distorsionando en Been a Son. Qué bien lo pasamos. Qué recuerdos. Qué bonito es el exceso.
Y de todo aquello me quedo con la gente en primera fila cantando a pulmón lleno las canciones. Creyéndose parte de algo imposible, que es ver a Nirvana en concierto. Como un pacto de ficción entre nosotros y ellos. Estribillos rotos y riffs afilados. Estuvo bien. Estuvo bien haberlo vivido.
Hay que ir a las salas. Hay que ver música en directo. A tributos y por supuesto, a grupos conocidos y por supuesto a bandas que empiezan. La oscuridad de los conciertos, el sonido del bombo golpeándonos en el pecho, los acordes menores rompiéndonos por dentro. Todo está en la música. La soledad, la incertidumbre, el miedo. La nostalgia y la esperanza. Con ese olor a lejía de muchos antros. Y esos amplificadores que a veces suenan a rayos. Las canciones nunca nos abandonan. No abandonemos nosotros a los grupos que las crearon. Compra tu entrada y vuela.



