

"Bad Bunny ha conseguido demostrar que un disco en español no necesita traducción para emocionar ni para arrasar en todo el mundo"
La comunicadora de 'La Tarde' analiza la gala de los Grammy, en la que Bad Bunny arrasó con su álbum 'Debí tirar más fotos', que se hizo con el premio a Mejor Álbum del Año, consiguiendo todo un hito
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Esta madrugada en Los Ángeles no solamente se ha entregado un premio, se ha roto una barrera que llevaba décadas intacta en la industria musical. Por primera vez en la historia, el Grammy a mejor álbum del año ha recaído en un disco compuesto íntegramente en español.
Debí tirar más fotos del puertorriqueño Bad Bunny. No hablamos de un premio menor ni de una categoría secundaria. Hablamos del premio gordo, el reconocimiento musical más importante del planeta. Y esto del Grammy a mejor álbum del año era algo reservado históricamente al mercado anglosajón. Por eso ha hecho historia.
Bad Bunny ha conseguido demostrar que un disco en español no necesita traducción para emocionar ni para arrasar en todo el mundo. Este Grammy llega después de haber transformado la música urbana con sus fusiones, haber liderado listas globales y haber llenado estadios en todo el mundo sin renunciar a su idioma. Solo hay que recordar que será una de las actuaciones estelares de la próxima Super Bowl y en su visita a España llenará 12 veces en 12 noches distintas el Wanda Metropolitano de Madrid y dará otros dos conciertos más en Barcelona.
Puede que no te guste Bad Bunny. Yo te confieso que a mí personalmente no me gusta nada su música. No es lo que escucho, no es lo que pongo en casa ni lo que busco cuando quiero disfrutar de una canción. Pero te guste o no, lo de este hombre es incuestionable, porque el gusto es subjetivo, pero el fenómeno es, sin embargo, objetivo. Y Bad Bunny es un fenómeno. Fue el artista más escuchado del mundo en Spotify en 2025 con casi 20.000 millones de reproducciones y ahora acaba de ganar el Grammy al mejor álbum, un premio que no solamente reconoce ventas o popularidad, sino también impacto artístico y cultural. Y lo ha hecho con un disco en español en una industria que durante décadas ha mirado al mundo latino como algo periférico. Pero lo más interesante no fue anoche solamente el premio, fue también el micrófono, porque anoche delante de millones de personas Bad Bunny no se calló.
Fue una crítica dura y muy aplaudida contra la política migratoria de Donald Trump. Fuera. El no somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres, somos humanos, somos estadounidenses, dijo Bad Bunny en referencia a lo que está sucediendo en Minneápolis. Esa persecución brutal de los migrantes sin papeles por la conocida como policía patriótica. Su idioma es el español, pero también el de una generación que quiere verse reflejada, que no pide permiso para existir ni para opinar ni para molestar.
Y eso conecta incluso con quienes no escuchamos su música porque aunque no nos guste entendemos lo que está pasando. Bad Bunny ha convertido el reggaetón, un género denostado en una herramienta de identidad, protesta y visibilidad global. Ha puesto a Puerto Rico en el centro del mapa cultural y ha demostrado algo que a veces olvidamos, que la música popular también puede incomodar al poder. Así que no, no tenemos que escuchar a Bad Bunny si no nos gusta. No tenemos que tararear sus canciones, pero negar que es uno de los grandes fenómenos culturales de nuestro tiempo. Sería cerrar los ojos a la realidad.



